La destrucción de la casa del Dr Juan Madinaveitia (1861-1938) en el Guadarrama

Julio Vías me escribe que la casa que D Juan Madinaveitia había construido a principios del siglo pasado en el Ventorrillo, ha sido derribada hace unos meses por los técnicos que dirigen el Parque Regional  de la Cuenca  Alta del Manzanares. Era una construcción, me dice, que los técnicos consideraban obsoleta.

  
El Ventorrillo , con el edificio del Club Alpino Español, y la casa de Juan Madinaveitia a la izquierda.

Carrera de automóviles en los años veinte

La casa estaba muy ligada, como escribí en otra entrada, al inicio del Club Alpino Español  y a los comienzos del esquí en nuestra Sierra, y a la propia figura del Dr Madinaveitia. Había persistido, de forma casi milagrosa, durante casi cien años en aquél lugar. Nos  remontaba a una época, en la que el aire era más puro y el corazón de algunos hombres  como Giner, a los que tan cercano estaba Madinaveitia, también eran más limpios.

La Guerra Civil marcó el inicio de una labor destructiva de nuestra memoria, de todo lo que había acontecido antes de ella y que no encajaba de forma estricta en el ideal falangista. D Juan tenía una ideología anarquista ( “blanca”dicen sus biógrafos ) y había, en su momento, ensalzado la Revolución Rusa, pero al mismo tiempo  era un hombre profundamente bueno y generoso. Solo un hombre bueno, podría rebelarse de esta forma ante la miseria y la injusticia que veía entonces en sus salas del Hospital General de Madrid.

Madinaveitia  era institucionista, muy cercano a Giner , como hemos dicho, y  el médico de confianza del núcleo director de la Institución Libre de Enseñanza. Fue muy amigo del pintor Sorolla, a cuya hija María, trató de una tuberculosis. Sorolla le retrató en un óleo que fue subastado hace algunos años.

D Juan Madinaveitia por Joaquín Sorolla

D Juan Madinaveitia por Joaquín Sorolla

Gregorio Marañón se formó como alumno interno con Juan Madinaveitia en el Hospital General de Madrid.

En un precioso escrito de 1935 , basado en un discurso que dio a sus compañeros de promoción a los veinticinco años de su graduación, Marañón describía la contribución de Madinaveitia a la medicina española de entonces del siguiente modo:

Madinaveitia representaba la tendencia anatomista alemana y la valoración directa, seca, a veces excesivamente seca, del detalle clínico. Manejaba – y maneja, puesto que aún goza, por fortuna, de toda su capacidad de trabajo- manejaba con insuperable maestría el arte de la exploración.  Sus diagnósticos eran siempre el vértice lógico de una pirámide construida a base de síntomas, sin que jamás terciase en la conclusión una hipótesis brillante y arbitraria ni una teoría a la moda. Y después, sobre el cadáver, volvía a leer en sentido inverso, con tino admirable, el libro de la enfermedad, creando así una escuela de patólogos prácticos, un tanto rígidos, antiteóricos, que en aquél tiempo suponían una obra de  revolución que solo pudo llevar a cabo un hombre del temple de acero del admirable maestro vasco.

Fallece el doctor Madinaveitia  en Barcelona el 21 de noviembre de 1938 en plena Guerra Civil. D Juan Negrín, médico, fisiólogo, y Presidente del Gobierno, le dedica unas líneas de homenaje póstumo en La Vanguardia:

Se ha perdido a Juan Madinaveitia. Sigue su espíritu con nosotros. Se ha perdido a un hombre a una especie rara; a un gran maestro -¿Cuántos maestros hay entre la miríada de hombres?-; a un gran español; al hombre, al maestro, al gran español bueno, quiero rendirle mi homenaje.

Fue también un gran médico. Como tal formó a generaciones de médicos que a su lado aprendieron a ser profesionales. El porvenir dirá si alguno  supo aprender a ser hombre.

Don Juan Madinaveitia: sus teorías de médico las rebasará el progreso; su nombre se esfumará en el tiempo; pero su espíritu perdurará, porque es un eslabón en el proceso eterno  de la situación humana.

!Gran maestro! : Mi recuerdo humilde

Hace unos meses el Dr Giménez Roldán me escribía comentando  que él había visto una placa en el viejo Hospital Provincial de la calle de Atocha, recordando a D Juan Madinaveitia y su enseñanza, que había desaparecido. Hoy nos llega el derribo de la sencilla casa en donde él y sus hijos aprendieron a esquiar en el Guadarrama, constancia de su amor a la naturaleza. En la montaña y en el mar Cantábrico en San Sebastían D Juan se acercaba muy íntimamente a ella.En la montaña y en el mar, había escrito Walt Whitman, es más fácil encontrar a Dios.

Creo, con D Juan Negrín, que a pesar de que se se retiren las placas que  hablan de nombres que ya casi nadie recuerda, y se derriben las casas “obsoletas”  , el signo vetusto y permanente de la ignorancía de nuestra  vieja España, el espíritu de Madinaveitia, permanecerá vagando por el edificio del Museo Reina Sofía, el mismo del  Hospital Provincial, en donde él aliviaba  el sufrimiento de los pacientes. También, como el de Giner, aunque hayan destruido ya su antigua casa sencilla en la sierra, seguirá con nosotros por las cumbres del  alto Guadarrama.

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6 respuestas a La destrucción de la casa del Dr Juan Madinaveitia (1861-1938) en el Guadarrama

  1. Julio Vías dice:

    Mi abuelo Julio Vías y Sáenz Díez, de la promoción salida en 1909 de las aulas de la Facultad de Medicina de San Carlos, fue, junto a Gregorio Marañón, discípulo de Juan Madinaveitia, a quien debió su especialización en medicina del aparato digestivo. Por ello me duele todavía más el derribo de su vieja casa en el Ventorrillo…

  2. Santiago Giménez Roldán dice:

    A principio de los 60´para ver enfermos en el viejo Hospital Provincial un alumno tenía que hacer una oposición. Sí, señor: tres ejercicios; temario escrito, examen oral y uno práctico. Nunca había estado en aquel aula un tan solemne. Pero mientras garrapateaba el tema que me tocó en suerte, allá en la cabecera del aula, había una placa cuyo texto se me quedó grabado para siempre: “Aquí enseñó Patología Digestiva el gran Madinaveitia”. Alguna vez pregunté por aquella placa a viejos colegas, incluso al decano de la Facultad. Ni idea; quizá el gerente de turno, tan ignorante como suelen ser, se preguntara quien pudo ser “el tal Madinaveitía”. Desapareció sin remedio. Como El Ventorrillo, como demasiadas cosas. El artículo de Carlos de Iracheta es una joya. Al menos nos queda la memoria de gente sensible como él.

  3. Jose Manuel Nicolas Zababala dice:

    Te aseguro que los técnicos del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares no nos hubiéramos atrevido a tocar ni un ladrillo del chalet del Ventorrillo
    Los tiempos y las sensibilidades medioambientales cambian y mucho

  4. ENRIQUE HIDALGO dice:

    Muchísimas gracias Julio, por compartir joyas. Espero que nos veamos pronto.
    Gran abrazo,
    Enrique.

  5. Julio Vías dice:

    Carlos, en mi comentario anterior no te di las gracias por este pequeño pero impagable artículo sobre Madinaveitia, que he divulgado extensamente. Te las doy ahora.
    Hablé hace poco con los técnicos del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, responsables del derribo, y se excusaron diciendo que ignoraban el valor cultural e histórico del pequeño edificio. Sin comentarios…

  6. Carlos de Iracheta dice:

    Gracias Julio, Santiago, José Manuel y Enrique, por vuestros comentarios.
    A pesar del avance que supuso en nuestro país la educación elemental obligatoria, y el empeño, quizás no demasiado bien orientado, de la recuperación de nuestra memoria histórica, la ignorancia sigue siendo uno de nuestros peores males, y nuestra memoria histórica del primer tercio del Siglo XX, tal y como deseaban los falangistas en los años cuarenta, en muchos aspectos, sigue siendo ignorada.
    Pero es posible que pudiera haber algo más que ignorancia. Los que hoy dirigen lo que quedó de la Institución Libre de Enseñanza, los que construyeron complicados y absurdos edificios, y para ello derribaron el frontón que Madinaveita donó a la Institución , en la Calle Martinez Campos, parece que tampoco tienen mucho interés en conservar la Casita de la Institución en El Guadarrama, según leo en internet. Puede ser que también haya algo más, y muy intencionado, en este abandono de la Casita en el Ventorrillo.

    https://elguadarramista.com/2016/10/26/desaparece-una-parte-del-guadarramismo/

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