Nostalgia del estanque del “Chato” en La Granja de San Ildefonso

En un libro que editó el Patrimonio Nacional con las vistas de La Granja de San Ildefonso que pintó   Fernando Bambrilla a principios del Siglo XIX, hay un óleo denominado “Vista del Estanque llamado del Chato”.

Según nos cuenta José Luis Sancho en este libro, el estanque fué construido fuera de la tapia de los Jardines en  1738 para embalsar el agua que surtía a la fuente de “Los baños de Diana”.

En la pintura de Bambrilla, “El Chato” no tiene vallas , y sus bordes están   desprovistos  de la cerrada vegetación de pinos que hoy  le rodea. Hay una visión abierta sobre la montaña y el horizonte en la puesta de sol de una tarde encendida de verano.  Pero sin duda, lo más llamativo del óleo es la  gente bañandose en “El Chato”, en camisón, o medio desnuda, en esta calurosa caída de la tarde a principios del siglo XIX .

 

Patrimonio Nacional. Madrid

Vista del Llamado Estanque del Chato. por Bambrilla. .

Yo conocí “El Chato”  a mediados de los años setenta del pasado siglo. Estaba ya encerrado entre vallas de piedra y rodeado de tupidos pinos. Tenía tres puertas: dos que daban a los jardines, de las que sólo una estaba operativa,  y otra que se abría al pinar. Había una caseta moderna para cambiarse y otra más antigua, pegada a la valla del jardín, en donde se sentaba el  vigilante y  se guardaban las sillas de playa y  los botijos de agua fresca que traía de la cercana fuente.

En aquellas largas mañanas de julio de estudiante en El Chato, nos enamorábamos de las chicas bronceadas por el aire del Guadarrama, que tomaban el sol en la plataforma de madera que había en el centro del estanque y, entre baño y baño, discutíamos  con los amigos durante horas sobre todos los temas imaginables. Lo más osados se tiraban al estanque con una liana de cuerda que colgaba de un pino, o hacían piruetas en un viejo trampolín de madera.  Algunos niños buscaban frambuesas en la parte alta y otros corrían y gritaban por los bordes del estanque.  Eran los años previos a la muerte de Franco y los más progres leían El País, fumaban porros, saltaban la valla y se  bañaban desnudos  a la luz de la luna  soñando con una libertad que tal vez ya vislumbraban.

image

El paseo de ida  y vuelta por los jardines para ir al Chato a bañarse por las mañanas  , nos traía el olor , el calor  y la luz  del verano.

El Chato formaba parte del Club de Tiro y esta anexión debió ocurrir en algún momento después de La Guerra Civil porque antes de ella, el sitio de baño asociado al Tiro era la llamada Playa del Guadarrama,  en el embalse del salto del Olvido. En otra entrada hemos narrado los episodios que dieron lugar al cierre de este distinguido sitio de baño.

Creo que fue ya en los años ochenta, cuando a algún funcionario de La Junta de Castilla y Leon se le ocurrió la feliz idea que el embalse del Chato no cumplía la normativa de piscinas y lo cerró. ¿Cómo podría cumplir un embalse la normativa de una piscina? Solo Dios sabe lo que habría en la mente de aquél digno funcionario.

En una de estas mañanas de julio, subiendo hacia el esquinazo y a la fuente de la Plata, he vuelto a pasar por la valla del estanque del Chato. No sólo habían subido la valla de piedra, sino que habían colocado una alambrada rodeandola . A pesar de ello me he colado dentro del Chato, saltando las dos vallas, como en los viejos tiempos, y he logrado bañarme desnudo en su interior.

Permanecía el viejo trampolin, el árbol y la yerba donde se sentaba mi padre a hablar con sus amigos, y ese agua verde y única, fría como siempre, acariciando mi piel.  Era como si el tiempo, como en tantos otros lugares de La Granja , no hubiera transcurrido, se hubiera quedado congelado.

Desde el agua he visto desfilar a los personajes de aquellos tiempos: al guarda bondadoso, que enfermó en algún momento; al señor Faustino capaz de identificar a cualquier intruso; a mi padre y a mis hermanos, como eran entonces; los amigos de mis padres, sentados en la yerba bajo el pino;  mis amigos; las otras familias…Sobre ninguno de ellos  había pasado ni el tiempo ni  la muerte.

Por un momento he sentido muy reales a todos estos personajes y de repente he comprendido porqué habían subido la altura de las vallas del estanque y las habían reforzado con alambradas exteriores, y me he preguntado, disfrutando del agua, con un cierto temor, como había logrado yo saltar esas dos vallas, y que demonios tendría que hace ahora  para poder volver a salir fuera.  Desde  el borde del estanque, cerca del trampolín , me miraba hierático el señor Faustino, dispuesto a pedirme, una vez más, mi carnet de socio, mientras el resto de los personajes vestidos con sus viejos bañadores se concentraban detrás de él y esbozaban una extraña sonrisa. Fue solo entonces cuando claramente comprendí que quizás ya nunca más podría salir de allí.

El Chato en los años 40. Del Blog de Acu Estebaranz. Arqueología de Imágenes.

El Chato en los años 40. Del Blog de Acu Estebaranz. Arqueología de Imágenes.

 

Esta entrada fue publicada en Guadarrama, Personajes en La Granja y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a Nostalgia del estanque del “Chato” en La Granja de San Ildefonso

  1. Almudena Roca Benito dice:

    Yo he sido una de las afortunadas que pasé mi infancia en El Chato y el el Tiro, todo lo que te cuente es poco, fueron y serán los años mas felices de mi vida, Me alegro que alguién todavía recuerde este mágico lugar. Viva La Granja por siempre

  2. Luis dice:

    Lo mismo digo Almudena la granja y sus alrededores , y lleno de magia y buena energia,los mejores veranos de mi infancia,cuando puedo me escapo a recordar y a que mi hijos disfruten como yo lo hice de niño,sin duda un lugar único.

  3. Luis dice:

    Por cierto Carlos enhorabuena por el artículo y las fotos.Un abrazo.

  4. Gonzalo Rodríguez-Jurado dice:

    Excelente artículo. Yo también tuve el privilegio de vivir aquéllo. Por cierto, un fuerte abrazo, Almudena Roca. Muchísimos años sin vernos. Quizá desde entonces. Si puedo recuperar un artículo que publiqué en La Atalaya, la revista del Tiro, hace años sobre El Chato, me gustaría hacéroslo llegar. Pero no tengo ni idea de cómo hacerlo porque lo tengo en Word. En todo caso, felicidades por tan magnífico artículo.

  5. Ana Pickers Aleixandre dice:

    Magnífico Artículo, no se ha podido describir mejor. Yo aprendí a nadar ahí… Muy buenos recuerdos, mágicos. Gracias

  6. Rocir Elorrieta dice:

    Maravillosos recuerdos, he disfrutado mucho leyendo todo lo que describes.
    El mejor baño que había en verano.
    Yo también me he bañado recientemente.

  7. José Estalella dice:

    Para mí,cuando cerraron El chato,se acabó gran parte de la magia que tenía el veraneo en La granja. Era una gozada de plan;no tenías que quedar con nadie porque sabías que tarde o temprano todos tus amigos tenían que pasar por ahí. Recuerdo como si fuera hoy la cara de espanto de algunas niñas extranjeras de intercambio cuando lo veían por primera vez,con sus sapos y culebras y ese fondo que nadie se atrevió nunca a tocar. Y el yate de los Sada,mientras todos luchábamos por una humilde colchoneta…

  8. Guillermo Comyn Gómez-Acebo dice:

    Muchísimos veranos….el recuerdo del sabor del agua… La parte de los pequeños….la cuerda para lanzarse…las noches mágicas….el blanco al gas…la ginebra con limón…tratar de llegar a la balsa de madera…la verdad es que fuimos increíblemente felices disfrutando con cualquier tontería…

  9. Nuncy dice:

    Me ha encantado el articulo, yo también viví varios veranos ese ambiente y fueron muy especiales
    Un saludo a todos los admiradores de la Granja

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>