Las insospechadas consecuencias sobre la naturaleza de nuestra alimentación

Nuestra alimentación es una de las formas más profundas de relacionarnos con el medio en el que vivimos.

Ingerimos los alimentos, los digerimos, los metabolizamos y los incorporamos a nuestro organismo como elementos constitutivos de nuestro  cuerpo y los utilizamos como fuente de  nuestra energía interna. Los antiguos médicos hipocráticos, a su vez, no distinguían entre alimentos y medicamentos, haciendo especial énfasis en la idea de que los alimentos eran capaces también de inducir modificaciones en nuestro organismo.Esta idea permanece en los tratados de Plinio y de Disocórides, que llegan hasta nuestro Renacimiento.

Nos hemos dado cuenta de lo que la toma de determinados alimentos puede ocasionar en nuestro organismo  enfermedades . Algunos tipos de alimentos que ingerimos son capaces de provocar a largo plazo , probablemente sobre la base de una predisposición genética, enfermedades crónicas como la arteriosclerosis.

Sabemos   también que la contaminación del medio , a través de la contaminación del agua y de los alimentos, puede terminar contaminandonos a nosotros mismos y producir también en nosotros enfermedades.Es el caso de la contaminación del agua por metales pesados que entran en la cadena trófica de los peces, y entran en nuestro organismo a través de la ingesta de los grandes peces: atunes o peces espada.

Muchos alimentos  pueden  también  transportar microorganismos capaces de provocar enfermedades .

En los últimos años hemos empezado a tener una nueva  perspectiva de las consecuencias de  nuestra alimentación: el tipo de alimentos que ingerimos puede tener serias consecuencias  en los recursos naturales y en su distribución.

En un terrorífico informe publicado por la FAO sobre la ganadería realizado en el año 2006, se nos detalla del efecto del crecimiento de la actividad ganadera, para la produción de carne y leche para alimentación,  sobre el planeta. Este efecto viene producido por la incorporación de países en desarrollo a la producción ganadera  industrial gestionada por grandes compañías. Este efecto parece que se está produciendo en varios frentes: el uso de la tierra; la deforestación en America Latina para producir campos de cultivo para alimentar el ganado; la contaminación del aire, en parte por el efecto de la deforestación y en parte por la emisión de gases por el ganado (metano, oxido nitroso y amonio) ; el efecto sobre el consumo de agua fundamentalmente para el riego del cereal producido para la alimentación del ganado; la propia contaminación del agua por el uso de pesticidas (para la producción  de grano), el uso masivo de antibióticos para el ganado, y el vertido de derivados del nitrógeno y del fósforo sobre el agua; y por fín , el efecto sobre la biodiversidad. El cambio en los hábitos alimenticios en los  en desarrollo a un tipo de alimentación centrada en la carne animal y en la leche, está por otro lado originando a su vez una epidemia de obesidad a nivel mundial. La obesidad es el primer paso hacia enfermedades más graves , la diabetes, la hipertensión o la arteriosclerosis coronaria y cerebral.

Cuando compramos una bandeja de filetes de pollo, de cerdo , media docena de huevos , o un “brick” de leche de vaca en el supermercado rara vez nos damos cuenta  de los fenómenos de producción industrial que se encuentran detrás y las consecuencias de la industrialización masiva de estos alimentos sobre el medio y en última instancia sobre nuestra salud.

Estamos dirigidos por un capitalismo desbordado y destructivo para el hombre y para el planeta , al que al parecer ya nadie puede enfrentarse.

¿Como cambiar todo esto? El primer paso para el cambio  es ser conscientes, conscientes de lo que supone la ingesta de carnes y sus derivados sobre el medio. El segundo es la acción individual, el limitar nuestra ingesta de carnes y de sus derivados . El  tercero es el paso de la acción individual a la  colectiva: ayudar a que los demás se hagan conscientes de este problema y ayudarles a cambiar su comportamiento, el poder de la Shanga.

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Meditar hoy

Una de las preocupaciones del Dalai Lama ha sido la de  intentar aplicar las técnicas de la moderna neurociencia al estudio de los cambios cerebrales que se producen durante la meditación. Son muchos los hallazgos que han realizado los neurocientíficos  en los últimos años en este campo. Algunas de las conferencias auspiciadas por el Dalai Lama  sobre budismo y neurociencias que resumen  estos hallazgos  se encuentran disponibles en la web del Mind & Life Institute.

Uno de los primeros monjes budistas que se sometieron a los estudios de  los cambios en las ondas  electricas que aparecen en el cerebro durante la meditación fue Yonguey Mingur Rinpoché. En la experiencia realizada en el Laboratorio Waisman en Wisconsin en EEUU, las modificaciones que aparecían en los registros  eran de tal magnitud que los técnicos del laboratorio creyeron que los aparatos de registro se habían estropeado . Los neurocientíficos nunca habían observado  nada similar. Los resultados fueron publicados en una de las más prestigiosas revistas científicas.  No hace falta ser ningún experto para percatarse de los cambios inducidos por la meditación que se muestran en la figura 1 de este trabajo.

Desde los años 20 del pasado siglo  sabemos que algunos  cambios inducidos en el cerebro son capaces de provocar a su vez cambios en el resto del organismo a través de la activación en los sistemas de secreción hormonal y del sistema nervioso periférico.  No es pues de extrañar que en los últimos años se hayan intentado explorar ambos aspectsos durante la práctica de la meditación. Varios estudios muestran resultados  muy consistentes con la hipotesis de una activación  fisiológica y neuroendocrinológica durante la meditación  y no solo en los meditadores expertos que han utilizado las técnicas desde su niñez ,  como es el caso de Yonger Mingyur Rinpochésino, sino  también en los meditadores que han sido entrenados tan solo durante cinco días !!!.

Los posibles beneficios  de la meditación en diversos trastornos médicos y en el mantenimiento de la salud han sido objeto de un enorme interés en la investigación biomédica en los últimos veinte años.

Una de las enseñanzas más importantes de Yonger Mingyur Rinpoché, es la de la aparente simplicidad del concepto de meditación:

“Así que permitale confiarle un gran secreto”, nos dice , “Todo lo que usted experimenta cuando simplemente deja descansar su atención en cualquier cosa que pasa por su mente en determinado momento es meditación.”

Uno de los mayores problemas en aplicar muchas de las enseñanzas de la tradición budista a la sociedad occidental  , fundamentalmente las del budismo tibetano, es el de la complejidad de muchas de sus prácticas. De esta complejidad participan sin duda  las técnicas y entrenamientos en la práctica de la meditación. Sin embargo, cuando maestros budistas , como Yonguey Minguyr Rinpoché,  o como Tich Nhat Hanh,  nos conducen  a la raiz de la prácticas budistas,  incluida la meditación, llegan a convencernos de que la integración de los fundamentos de las doctrinas budistas en la vida diaria de las sociedades occidentales es totalmente posible.

Los resultados de los experimentos científicos nos indican que es posible observar cambios neurofisiológicos importantes tan solo después de 5 días de entrenamiento en técnicas de meditación:  no se necesitan largos entrenamientos de años para empezar a notar sus efectos. Por otro lado, las enseñanzas de Tich Nhat Hanh nos muestran que el aplicar las técnicas de mindfulness o  de atención plena a nuestra vida diaria , algo que Yonguey Minguyr Rinpoché conceptuaría sin duda como meditación, no es complicado. Yo creo  que la aplicación de técnicas sencillas de mindfulness,  puede ser  el camino para hacer penetrar la sabiduría y la espiritualidad acumulada por la tradición budista en nuestra maltrecha y sufrida   sociedad occidental.

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El libro “Las horas” de Josep Pla

Una de los mayores atractivos de La Granja  es el  contemplar el paso de la estaciones, que es mucho más marcado e intenso aquí que en otros sitios. Me gusta en cada  estación , después de pasear por el campo , por el pinar o por la parte alta del jardín, volver sobre el libro de Pla , y leer los capítulos que  corresponden a la estación que estoy sintiendo . No tiene quizás mucho que ver el Ampurdán con este lugar en la ladera norte de la Sierra de Guadarrama, pero el paso de las estaciones y las reflexiones de Pla alrededor de ellas, son en muchos aspectos perfectamente aplicables a este otro lugar.

Hay una primera edición de “Las horas” titulada “La huida del tiempo”, pero Josep Plá sigue recogiendo posteriormente  impresiones y reflexiones  sobre las estaciones que al final publica,  bajo el título de “Las horas”, en un volumen de cerca de 550 páginas. Yo conservo un ejemplar de los dos libros,  pero normalmente vuelvo sobre “Las horas” porqué me parece más completo.

“Mi actual sedentarismo”, escribe Pla en el prólogo de “Las horas”, me ha llevado a pensar y a describir el paso del año en lo que este paso tiene de más permanente e invariable, y de los papeles que de esta extraña ocupación han surgido,  ha nacido este libro”.

“Las horas” está lleno de un lirismo y de un sentimiento muy profundo de la naturaleza y de la vida, que Pla , llevado a veces por un incomprensible pudor de hombre duro, intenta disimular sin conseguirlo.

En el mismo prólogo de “Las horas” , Pla escribe esta frase esclarecedora: “Aunque la presión del paso del tiempo es dolorosa y a veces insoportable, soy partidario de no eludirla, porque mi experiencia me lleva a creer que solo quienes sienten ese dolor sordo -o agudo- aprovechan la vida, en el sentido más general del término, y aprovechan para tener alguna idea de sus maravillas”.

Muchos de los papeles de Josep Pla  que dan origen a este libro están escritos en los años cincuenta y sesenta cuando el Ampurdán , Cataluña y España, comenzaban a pasar de una sociedad rural, en la que Pla se encontraba muy a gusto en la casa de su pueblo, a otra sociedad invadida por el turismo y una creciente industrialización, que tendía a hacer desaparecer , a pasos agigantados, aquella otra sociedad , en la que él había nacido y crecido,  mucho más en contacto con la tierra y con la vida, y por ello también,  con la naturaleza y con el paso de las estaciones. Quizás ante este cambio y esta transformación acelerada, surgió  la idea de Pla de intentar inmortalizar lo que en el cambio de las estaciones pudiera  haber de permanente y que no es otra cosa que el retornar cíclico, el eterno retorno de los movimientos  del sol y de la luna en relación a la tierra, de los equinocios y de los solisticios, y de la vida de la naturaleza y de los hombres en torno a ellos.

Como Josep Pla en su casa del Ampurdán , a mí me gusta también, sabiendo como él que en muchas ocasiones es un ejercicio doloroso,  contemplar en La Granja el paso y la huida del tiempo, y al mismo tiempo comprobar su permanenecia  en el movimiento cíclico en  las estaciones.

En estos últimos dias de octubre en  La Granja, como hace varias decenas de años en el Ampurdan : “El aire es frio. Al atardecer,  se suspenden,   sobre la tierra los humos morosos del otoño, las lonchas perezosas de la neblina”

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La Princesa de Salm-Salm en la Granja de San Ildefonso. Junio de 1915

Entre los personajes que recogen  las crónicas  del verano de 1915 ,  uno de los más misteriosos es el de una mujer  que aparece siempre vestida de blanco acompañando a la realeza, y a la  que los gacetistas nombran como Princesa de Salm-Salm.

Esta princesa, de soltera Maria Cristina de Austria, era sobrina de la Reina María Cristina de Hasburgo-Lorena , y por tanto prima hermana del Rey Alfonso XIII. Casada en 1902 con el príncipe heredero Emmanuel Alfredo de Salm-Salm, había tenido cinco hijos de su matrimonio.

En 1915 Europa estaba sumida en la Gran Guerra. El príncipe de Salm-Salm era Capitán de Caballería del Ejército prusiano y del Ejército austriaco ,  había sido capturado  a bordo de un buque alemán y hecho prisionero en Gibraltar. La princesa viene entonces a España para estar lo más cerca de su marido cautivo.

La primera crónica en la que aparece la Princesa de Salm-Salm está escrita en marzo de 1915, y en ella se dice que ha acompañado  a Alfonso XIII y  a la reina Victoria Eugenia en una serie de inaguraciones en Sevilla. Parece que vivió después en Andalucia, quizás en Algeciras,  y no sé si  también en Gibraltar, como dicen las crónicas, pues Gibraltar era entonces parte de un país enemigo para ella. Estas largas estancias en Andalucía de la Princesa de Salm-Salm las alternaba con unas algunas cortas estancias en la corte.

Fernando Orgambides, recogió una leyenda en Barbate ( Cadiz) que hablaba de  una princesa extranjera , que había vivido  en el Cortijo del Casma, propiedad de los Duques de Medina Sidonia, en la Sierra del Retín , sobre una larga y ancha playa, entre el pueblo de Barbate y el caserio de la almadraba de  Zahara de los Atunes, y que él identifica con la Princesa de Salm-Salm. Decían los lugareños que bajaba a caballo desde el cortijo por la vaguada hacia al mar y que allí se quedaba mirando al horizonte con aspecto triste y melancólico.

El 12 de junio de 1915 el ABC dice que la Princesa de Salm-Salm había llegado a Madrid, el día anterior, en el expreso de Andalucía procedente de Gibraltar. Había sido recibida en la estación , entre otros por la Reinas Dña María Cristina y Dña Victoria Eugenia. Dos día después,  los Reyes salen a pasear con la Princesa por la casa de Campo y la carretera de El  Pardo, acercandose  después a esta localidad para tomar el té con los Infantes D Alfonso y Dña Beatriz.

El día 17 del mismo mes,  la corte se traslada a La Granja . A las once de la mañana sale del Palacio de Oriente la Reina Victoria Eugenia y su séquito en automovil . A las doce menos veinte lo hace el Rey  conduciendo  su atomovil acompañando a la Princesa de Salm-Salm.   Al día siguiente la Princesa  ya en La Granja, pasea por los Jardines y por el pueblo acompañado por el Marques de Santo Mauro. Visita la Real Botica,  la Colegiata y La Caballerizas Reales. Por la tarde, y también al día siguiente vuelve a pasear a pie con los Reyes ,  la última vez  durante dos o tres horas , por los jardines.

El día 20 la Reina y la Princesa pasean a caballo por la mañana por el Parque del Robledo; por la tarde las dos dan un paseo en coche con el Rey.  El día 25 lo hacen a pie por la carretera de Segovia y van a esperar al Rey a la carretera de Madrid.

El 26 de junio pescan truchas los tres . Este mismo día,  el Rey sale en automovil hacia Madrid acompañado por la Princesa y el Principe Raniero.

El 27 de Junio, el Rey , la Reina Victoria Eugenia y la Princesa de Salm-Salm están de nuevo  en Segovia acudiendo a la entrega de despachos en la Academia de Artillería y vuelven después a la Granja.  A las cinco de la  tarde corren las fuentes en los jardines en honor de la Princesa

El 30 de junio de 1915 el ABC dice que el Rey y la Princesa de Salm-Salm han viajado de nuevo desde La Granja a Madrid.  Salieron a media tarde y acompañados del Marqués deViana y del General Aznar llegaron al Pardo para tomar el té con los infantes Dña Beatriz y D Alfonso. Después, el Rey , los infantes y el Presidente del Consejo fueron a la estación a despedir a la Princesa , que sin duda retornaba hacia Cadiz. El Rey , posteriormente, volvió a La Granja de San Ildefonso.

El Blanco y Negro recoge también que , el 29 de Agosto de 1915, el Rey había  viajado a Santander desde Madrid en su automovil , acompañando a la Princesa de Salm-Salm , y que habían visitado  la Cartuja de Miraflores donde fueron recibidos y despedidos con el  más afectuoso respeto por los religiosos. Ya en Santander, el día 30 de agosto,  D Alfonso baila con su prima el rigodón , abriendo el baile en el club de tenis, tras una entrega de trofeos.

Al menos hasta el 19 de septiembre la Princesa de Salm-Salm vive en San Sebastián con las Reinas Victoria Eugenia y María Cristina y la Princesa Beatriz paseando por la ciudad y haciendo algunas compras. También aparece  con ellas,  en algún momento,   el Rey en San Sebastian.

Fernando Orgambides recoge  como parte de la leyenda  que le contaron  en Barbate , unas visitas del Rey Alfonso XIII  en su atomovil a la Princesa de Salm-Salm en el Cortijo del Casma durante su estancia en estas  bellas tierras del Estrecho. Orgambides , sin embargo  piensa que estos viajes eran solo una muestra de  la atención del Rey hacia su prima en aquellas díficiles circunstancias. Es imposible  saberlo con certeza ,  pero estos cuidados personales del Rey,  viajando solo con la Princesa , hacia La Granja primero, volviendo después también solos desde La Granja  al Palacio del Pardo, acompañandola después a la estación en su vuelta a Andalucía y, por último,   el largo viaje del Rey con la Princesa  sentada a su lado en su automóvil desde Madrid,  donde la recoge a su vuelta de Cadiz, hasta Santander, todo ello en ausencia de la Reina Victoria Eugenia , parecen indicar una relación entre ellos que pudiera ir más allá de la simple atención.

Es posible también que el Rey,  casado con una inglesa, quisiera mostrar su neutralidad en el conflicto acogiendo en la corte   a la la mujer de un oficial alemán prisionero de la armada inglesa y mostrándolo abiertamente  a la prensa.

En 1916 el Príncipe de Salm-Salm es canjeado por un coronel inglés, pero el Príncipe, en vez de quedarse al cuidado de  su mujer y sus cinco hijos,  vuelve de nuevo al frente de  Austria en donde muere.

No sabemos que pasó después. Los periódicos de la época, siguen reflejando visitas de la Princesa de Salm-Salm a la corte española al menos en los años 1923, 1929 y 1931, acompañadas algunas de ellas de sus hijas. La princesa murió en los años sesenta del pasado siglo.

La princesa de Salm-Salm con el Rey Alfonso XIII saliendo de la Cartuja de Miraflores.

La Reina Victoria Eugenia , a Princesa de Salm-Salm y la Infanta Beatriz en Santander

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José de Castillejo en La Granja de San Ildefonso. Julio de 1915

El nombre de José de Castillejo sigue siendo desconocido para la mayoría de los españoles.  Sin embargo,  probablemente,  Castillejo fue uno de los personajes claves para el progreso de España durante el primer tercio del siglo pasado. Su labor fue fundamental en la aparición de lo que se ha venido en denominar ” Edad de Plata de la Cultura y de la Ciencia Española”.

Discípulo  predilecto de Francisco Giner de los Rios, Castillejo  fue el Secretario de la Junta para Ampliación de Estudios, una institución  gubernamental clave en la reforma de España desde los inicios del siglo pasado  hasta la Guerra Civil, desde su creación en 1907 hasta la llegada de la Segunda República,

Una primera aproximación a la labor de Castillejo como Secretario  de la Junta puede  obtenerses   a través de la simple  enumeración de algunos de los organismos que la configuraban: las pensiones para la ampliación de estudios en el extranjero; los centros de investigación en España como el Instituto Cajal, el Instituto Rockefeller , el Museo de Ciencias Naturales o los Laboratorios de Fisiología y de Histopatología; el Instituto de Estudios Hispanos;  el de Estudios Arabes….La Residencia de Estudiantes, la Residencia de Señoritas, el Instituto Escuela o ,  más cercana a nuestra Sierra,  la Estación Alpina del Guadarrama, cuyos edificios, integrados en el CSIC en la Postguerra,  aún podemos ver cuando bajamos del Puerto de Navacerrada hacia Villalba.

Uno de sus nietos, David de Castillejo,  publicó hace algunos años tres impresionantes volúmenes con la correspondencia de Castillejo y de su círculo: Gomez Moreno, Ramón Menendez Pidal, Manuel Bartolomé Cossio… Y el propio Francisco Giner de los Rios.

A través de estas cartas, sabemos que Castillejo, estuvo en La Granja en el verano de 1915, con sus hermanas Mariana y Pilar, reponiendose de un profundo agotamiento.

Hay una primera carta fechada en La Granja el 29 de junio de 1915, dirigida  a sus amigos  los Cossio y  los Rubio en Madrid, en donde les cuenta que han estado hospedados  en el Hotel El Europeo , en donde han cenado , pero que han decidido ir  a vivir a una casa  que les ha enseñado un tal Cipriano, al que Cossio también conoce.

“La casa”, escribe, “es encantadora. El jardín está muy cuidado. Las fuentes corriendo. Hay un pleno silencio en el barrio. Los muebles viejos, la escalera y los cuartos ingenuos y tranquilos…”

“Muchas rosas en el jardín. Peras,  no hay apenas este año. Como me acuerdo de Arcimís, a quien conocí todavía fuerte en su vejez !  Y de nuestro D Francisco! Cómo habría gozado vininendo aquí.

No debemos interrumpir las peregrinaciones  a estos santuarios (este, La Sierra, San Vicente) donde se refresca y se rehace la tradición.

Llevo solamente media hora sentado, que hace más largo el correr de las fuentes, y comienza a hacerme tanto bien este reposo”.

No he podido averiguar  la casa en la que estuvo Castillejo ,¿Quizás en la destruida La Calandria?Tampoco me imagino  quien podría ser este Cipriano, amigo de Manuel Bartolomé  Cossio , quien  pasaba también temporadas en La Granja.

Arcimís , a quien recuerda Castillejo, era un científico del primer grupo de  la Institución Libre de Enseñanza y que también tuvo casa en La Granja a finales del Siglo XIX. Fue el primer Director del Instituto Metereológico Nacional.

“Nuestro D Francisco”, obviamente, era Giner, que acababa de morir hacía solo  unos meses.

El 18 de julio de 1915, Castillejo escribe  desde La Granja a su tio Rafael:

“Aquí puedo descansar  un poco haciendo vida de campo y al mismo tiempo estudio y leo libros, cosa que casi nunca me dejan hacer en Madrid…”

“El sitio es muy hermoso. Está en la umbría de la gran Sierra de Guadarrama, mirando a Segovia. Como el lugar es alto y hay abundacia de agua que corre por todas partes, hay mucho verdor, muchos pinares y robledos y muchas flores. Ahora comen aquí las vacas la hierba fresca y alta.

Están aquí los reyes y sus hijos. Y Mariana y Concha se divierten porque los encontramos en todas partes, los tenemos al lado  en el teatro y los vemos jugar al polo.”

El día 27 de julio Castillejo vuelve a escribir a Cossio, comunicándole el vacio, la tristeza y la ausencia dejada por la muerte de Francisco Giner de los Rios  acontecida el 18 de febrero de ese mismo año:

“Ya lo creo que será triste y vacio todo sin él. Ni un solo día aquí sin cruzar su huella en la  Naturaleza o en mi espíritu”.

El 21 de febrero Antonio Machado  había escrito desde Baeza su famoso “Elogio” al ya fallecido Francisco Giner de Los Rios,  :

” …Oh, sí, llevad, amigos,                                                                                                                       su cuerpo a la montaña,                                                                                                                 a los azules montes                                                                                                                           del ancho Guadarrama                                                                                                                   Allí hay barrancos hondos                                                                                                           de pinos verdes donde el viento canta

Su corazón reposa                                                                                                                     bajo una encina casta,                                                                                                             en tierra de tomilllos donde juegan                                                                                     mariposas doradas….                                                                                                              Allí el maestro un día                                                                                                               soñaba un nuevo florecer de España”

El día 28 de julio Castillejo escribe una última carta a Cossio desde Segovia:

“Hace unas horas hemos dejado  aquella casita simpática que tanto reposo nos ha dado. Ha sido triste  abandonar el jardincito y los cuartos pequeñitos, con los muebles antiguos.

Ayer se presentó aquí Cajal cuando yo no estaba. Luego lo ví en la fonda. He sentido no estar unos días más para haberle acompañado. !Que interesante conversación acerca de los trabajos que está haciendo sobre la vista y el cerebro de los insectos!. Hoy el día en Segovia. Hemos encontrado en la calle a Isabel Uña y su madre que van a La Granja. Esta noche a Madrid. En La Granja, hermoso. Aquí comienza el calor. Suyo C.”

Castillejo pasó  pues un mes en La Granja en aquél verano de 1915, reponiendose del intenso trabajo en la secretaría de la Junta, o quizás también de una enfermedad. A través de su correspondencia parece inferirse que Castillejo  podría haber padecido una úlcera crónica gastroduodenal, de la que tal vez había tenido un brote en aquella época.

A través de los párrafos de sus cartas entrevemos el ambiente de La Granja  en aquellos veranos anteriores al incendio del palacio en 1918. Vislumbramos  que junto a la nobleza y a los nucleos de poder político,  económico  y militar , aparecían en La Granja los representates más destacados de ese mundo científico e intelectual que forjó la renovación de España en el primer tercio del siglo pasado: Cajal, Presidente de la Junta de Ampliación de Estudios desde su inicio hasta su muerte, el mismo Castillejo, su Secretario,  y Manuel Bartolomé Cossio , que en aquél momento , y  en ausencia de Giner, había empezado a dirigir la Institución Libre de Enseñanza. A ellos se unía sin duda  el naturalista Joaquín María de Castellarnau, miembro también de la Junta para Ampliación de Estudios. Es posible que por allí aparecieran  algunos otros institucionistas como Isabel Uña,  a quien Castillejo encuentra en Segovia de camino a La Granja, que fue una de las primeras mujeres pensionadas por la Junta en el extranjero. De  la generación anterior de institucionistas tenían casa en La Granja : José Mc Pherson, uno de los primeros geólogos del Guadarrrama, y Augusto Arcimís al que recuerda  Castillejo entonces.

Yo me he sentido siempre muy  identificado con este tipo de  personajes  históricos de la Granja , más que con cualquier otro, quizás por mi cercanía al pensamiento de  la Instución y de la Junta. A menudo , como sentía Castillejo con Giner,  noto aún muy cercana su presencia.

Presencia  en las calles , en los jardines y en los senderos perdidos del Pinar, como si nunca se hubieran querido apartar de este lugar, como si se hubieran quedado definitivamente  enganchados de esta tierra en aquél  viejo verano de 1915.

PD. La casa en la que estuvo viviendo Castillejo, era la casa de Augusto Arcimís , hoy desaparecida. A su muerte las hijas de Arcimís donaron esta casa a la Institución Libre de Enseñanza. En esta casa vivió también un verano Manuel Bartolomé Cosio, quien dirigió la Institución a la muerte de Giner.

Fundación Olivar de Castillejo

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Un catálogo de las fuentes de los montes de Valsaín en San Ildefonso (Segovia)

Cuando uno oye hablar de las Fuentes de San Ildefenso, irremediablemente piensa en las fuentes monumentales de los Jardines del Palacio de La Granja. Pero estas fuentes, construidas en la segunda mitad del Siglo XVIII bajo el reinado de Felipe V e Isabel de Farnesio, no hacen sino aprovechar la riqueza de arroyos y de  fuentes, que brotan por doquier en estos bellos parajes.

Ignacio Maderuelo Calle, un profesor de educación física en un instituto de segovia, ha estudiado los viejos docuemntos y tratados, ha hablado con los guardas de ICONA y los ancianos de la Granja y Valsaín, y con su bicicleta de montaña, su GPS y su cámara de fotos ha ido construyendo poco a poco un bello catálogo de las fuentes de Valsaín y de su entorno (San Ildefonso) que ha editado la Diputación de Segovia y el Ayuntameinto del Real Sitio de San Ildefonso.

Ignacio Maderuelo ha ido recuperando en este catálogo las fuentes del pinar, fuentes que servían para calmar la sed de los trabajadores, de los caminantes, de los carreteros y de los jinetes que atravesaban sus caminos y sus sendas.  Ignacio ha ido fotografiando cada una de estas fuentes y su entorno, ha anotado sus coordenadas geográficas, y las ha localizado e un mapa ,   propiedad del Organismo Autónomo de Parques  Nacionales , cuyas cuadriculas ha reproducido en el libro con suerte desigual porque , en ocasiones,  es dificil localizar en ellas los caminos y senderos que conducen a cada una de las fuentes.

En el catálogo se descubren personajes del pinar como Conrado Martín Merino, nacido en 1931 en Valsaín. Montañero y esquiador de fondo, dice de él Maderuelo, que es la persona que más se ocupado de mantener en buen estado las fuentes del pinar. Yo he visto muchos de los carteles de Conrado señalando la localización de  las fuentes en el pinar, con su grafia tosca y clara, sus flechas y sus símbolos elementales, tan cercanos a la tierra y al pinar, y en donde deja grabadas sus iniciales C.M. También habla Ignacio Maderuelo de  los trabajadores del Centro de los Montes de Valsaín , que han reconstruido muchas de las viejas fuentes del pinar: Cipri Sastre, Andrés Sanz y Enrique García Montes.

Cuando uno observa el plano de lo que quiere ser el futuro Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, uno se percata de algo que a primera vista parece un error,  y es que en  el territorio del futuro parque se han dejado fuera al Pinar de Valsaín. Por alguna razón que no llego bien a comprender, alguien ha negado el futuro  máximo nivel de protección al pinar. Frente a esta aparente barbaridad, resulta entrañable ver el esfuerzo de este pequeño puñado de hombres por conservar y mantener sus fuentes , y el  de Ignacio Maderuelo por haberlas recogido en este bello catálogo. Todos los que amamos a San Ildefonso y el pinar les debemos estar enormente agradecidos.

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Porque amamos tanto al viejo hospital

Uno de las frases que me vuelven siempre a la memoria cuando , por algún motivo, vuelvo al Hospital Clínico de San Carlos,  en donde estudié, es de   D Gregorio Marañón.

Marañón había estudiado medicina clínica, al lado de Madinaveitia, en el viejo Hospital General de Madrid, donde hoy está el Museo Reina Sofía en la calle de Atocha, y allí había ganado una Jefatura de Servicio , cuando aún era muy joven. A este hospital volvió, creo yo que derrotado, a mediados de los años cuarenta, tras la Guerra Civil, y cuando ya se había iniciado la Segunda  Guerra Mundial.

En los años sesenta, cuando se celebra el cincuentenario de su servicio en el Hospital General de Madrid, D Gregorio se pregunta en voz alta , ante sus discípulos ¿Porqué amamos tanto al Hospital? .

Su respuesta es clara:

Amamos al hospital porqué en él está nuestra juventud.

Esta semana he vuelto al viejo Hospital Clínico a visitar a un amigo enfermo. El hospital no es aquél que yo viví hace más de treinta y cinco años, pero sin embargo sigue despertando en mí antiguas emociones y recuerdos.

Emociones duras de los primeros  contactos con el sufrimiento , la agonía , el dolor y la muerte. De la inmersión en  ese microcosmos,  en esa sociedad cerrada creada alrededor de la enfermedad, en donde había luchas, egos y poder como yo no he visto después en ningún otro. El olor de las salas, con el fetor de los cirróticos sangrantes  y del coma hepático. La respiración ruidosa de los pacientes con ictus. Del horror sórdido de las salas de disección , en donde abrían los cadaveres de las personas con las que habíamos estado hablando algunas horas antes. El ruido de las sierras circulares abriendo el cráneo.  L as noches de primavera en la Urgencia, donde entraba el frescor por la ventanas,  mientras oiamos amenazantes las sirenas de las ambulancias que se acercaban. Los suicidas y los locos en la Urgencia . El infierno de la droga y el alcohol…El sufrimiento humano en  sus formas más descarnadas y brutales.

Y tanbién la  ternura,  la compasión y la amistad de muchos. La  belleza  y la inocencia de  las estudiantes de enfermería y medicina,   una belleza que resaltaba aún mas en aquél ambiente. La bondad de muchos  con los enfermos y con nosotros. La inteligencia y la ciencia aplicada al alivio de los otros . Y mi admiración real  y mi gratitud , a los que entonces me enseñaban la medicina clínica, sobre aquellos cuerpos derrotados por la enfermedad.

Cuando esta semana he vuelto al Hospital Clínico , me ha vuelto surgir la misma pregunta, y  me he dado, como siempre,  la misma respuesta : amo a este  viejo hospital porqué en él está mi juventud , con  mis emociones y mis sentimientos de entonces. Emociones y sentimientos que viven aún dormidos en mi mente y que irremediablemente vuelvo a revivir en cuanto atravieso sus puertas. La diferencia es que ahora, quizás más que nunca, soy plenamente consciente de ellos, cuando aparecen.

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El poder transformador y sanador de la atención plena (mindfulness)

Una de las contribuciones más importantes del budismo a la medicina occidental se está realizando a través de la puesta en marcha de la práctica de la atención plena (minfulness).

El desarrollo de esta práctica integrativa en medicina se origina en los trabajos de Jon Kabat-Zinn, en la Facultad de Medicina en la Universidad de Massachusetts al final de los años setenta e inicio de los ochenta. El movimiento iniciado por Kabat-Zinn, con  su programa de reducción de stress basado en la atención plena, se ha extendido por Estados Unidos , y algunos paises europeos como Alemania. En España he encontrado también algunas ramificaciones del trabajo de Kabat-Zinn.

Mi llegada al concepto de Mindfulness y de su posible aplicación en medicina, se realiza no a través de Kabat-Zinn, si no directamente a través de los escritos del monje de origen vietnamita Tich Naht Hanh. En sus comentarios al sutra de los cuatro fundamentos de la conciencia,  que titula con la impresionante denominación de Transformación y Sanación, abre el  camino hacia una intensa transformación interior, que tiene propiedades sanadoras.

En la introducción del sutra,  que tiene más de 2500 años de antiguedad,  se dice “Existe la forma más hermosa de ayudar a los seres vivos a realizar la purificación, superar directamente el pesar y la aflicción, terminar con el dolor y la ansiedad, andar por la senda correcta y realizar el nirvana. Es el medio de los cuatro fundamentos de la conciencia”.

Estos cuatro fundamentos son :

  • La observación del cuerpo en el cuerpo.
  • La observación de las sensaciones en las sensaciones
  • La observación de la mente en la mente.
  • La observación de los los objetos de la mente en los objetos de la mente.

Tich Naht Hanh, considera el desarrollo de la atención plena , uno de los puntos fundamentales de su enseñanza en las sociedades occidentales, y sus prácticas y su concepto de meditación, son más sencillas de aplicar a la vida diaria en las sociedades industrializadas, que otras prácticas de meditación más complicadas.

Aunque los trabajos de Kabat-Zim, se basan fundamentalmente en el sutra de los cuatro fundamentos de la conciencia, y en el sutra de las cuatro nobles verdades (una de las bases esenciales del budismo), la aplicación práctica en sus entrenamientos sobre Mindfulness, se aleja de los sutras, y este distanciamiento no es causal sino totalmente intencionado, pues responde a un intento de secularizar la metodología y alejarla de sus fundamentos budistas religiosos, quizás para poder acercarla mejor a los sectores médicos  académicos y científicos. Creo por otro lado que los programas de Kabat-Zim quizás  se han podido quedar un poco anclados en sus orígenes , en el año 79 en Estados Unidos , y creo que en la actualidad están un poco distantes de las enseñanzas prácticas de Tich Nah Hanh sobre Mindfulness, más sencillas de aplicar.

Una de las epidemias más amenazantes en las sociedades industrializadas y en los paises en desarrollo es la del sobrepeso y la obesidad. Esta epidemia es de fundamental importancia porque el desarrollo de estos dos trastornos está ligada a la aparición de otras muchas enfermedades en los paises desrrollados y en vias de desarrollo: hipertensión arterial, diabetes, trastornos en las grasas de la sangre,  infarto de miocardio, enfermedad vascular cerebral y de miembros inferiores, depresión, artrosis de rodillas y caderas, y tal vez cancer. El problema de la obesidad y del sobrepeso es  que su tratamiento basado en la dieta , el incremento de ejercicio físico  o en algún fármaco de apoyo en casos muy específicos, suele ser reversible y las pérdidas de peso , obtenidas en la mayoría de los casos con intenso esfuerzo, vuelven a recuperarse en poco tiempo.

Tich Nah Hanh y la experta nutricionista americana Lilian Cheung, han escrito un extraordinario libro  titulado : Saborear mindfulness para comer y vivir bien , donde ofrecen una nueva aproximación al tratamiento de la obesidad y del sobrepeso basandose directamente en la doctrina de las cuatro nobles verdades y en las del sutra de los cuatro fundamentos de la conciencia, directamente y sin simplificaciones.  Este libro es para mí extraordinario porque por primera vez, he visto perfectamente integrados los conocimientos actuales sobre nutrición dieta y salud, y las practicas milenarias budistas de transformación y atención plena. Los resultados que se consiguen, como el propio libro, son también extraordinarios. Creo que el libro abre un nuevo paradigma integrativo , que puede de ser de gran ayuda para el tratamiento  y el alivio de muchas enfermedades y procesos, que no han encontrado aún una solución apropiada con las aproximaciones clásicas de la medicina científica tradicional occidental. Un paradigma  que indudablemente, merece la pena empezar a desarrollar.

Web del libro Savor

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Las Olmas desaparecidas de la Sierra de Guadarrama

La olma es un olmo especialmente grande y frondoso. No hay olmos hembras y machos, pero estos olmos grandes y centenarios,   que nos acojen debajo de sus ramas y de sus hojas con una especial ternura, y nos transmiten su frescura, su paz y su serenidad, tienen género femenino. Quizás porque  su  aire , cuando nos situamos debajo de ellas , nos hacen sentir  su ancestral  abrazo maternal: el abrazo de la naturaleza y de la tierra.

Las grandes olmas en los pueblos de Castilla, crecían centenarias fundamentalmente en dos localizaciones: en las plazas de los pueblos y al lado de las ermitas y de las iglesias. En ellas acojían bajo sus ramas con amor a los vecinos y a los feligreses. La epidemia de grafiosis, un hongo que ataca a estos árboles, ha ido acabando con la mayoría de los olmos de Castilla, de tal manera que se estima que actualmente tan solo perviven un cinco por ciento de los olmos que había  hace cincuenta años.

Debajo de las olmas de las plazas de los pueblos se celebraban las asambleas vecinales, y durante el paso de los años  y de los siglos  estas olmas contemplaban  las generaciones  de vecinos que se sucedían debajo de sus ramas.  Yo he estado debajo todavía  de dos de estas olmas de las plazas hoy desaparecidas: la de Rascafría, y  la de Pedraza. Sobre la olma de Pedraza escribieron,  en los años veinte del pasado siglo,  Daniel Zuluaga , que también la pintó en una acuarela, y Eugenio Noel.

La olma de Pedraza crecía cerca de la iglesia románica de San Juan y dice Noel que sus raices se extendieron por debajo del templo y que,  en un determinado momento, abrieron las losas del pavimento de la iglesia y empezaron a serpentear por su interior.

Había una unión intensa entre las olmas y los templos sagrados. Muy cerca de Pedraza , en la Requijada, en el término de Santiuste de Pedraza, perdura el tronco muerto de una gran olma al lado de la ermita románica porticada de Nuestra Señora de la Vega.  La olma está plantada a una cierta distancia de la ermita,  quizás para evitar lo que sucedió en la Iglesia de San Juan . Es posible que esta tradición se sustentara en ritos sagrados muy antiguos alrededor de los árboles,  de forma similar a lo que acontecía con los viejos tejos. Los olmos  eran árboles sagrados en la tradición celta.

De las viejas olmas desaparecidas, a la que  guardo más cariño en mi recuerdo   es a la olma de Santa Cecilia ceca de San Ildefonso,  a la que yo conocí ya vieja y triste,  y que pereció victima de la grafiosis en 1985.

Pompeyo Martín, historiador incansable de San Ildefonso y de sus alrededores,  nos cuenta que al lado de la olma había una antigua ermita dedicada a Santa Cecilia, de la que Pompeyo ha encontrado documentación que se remonta a 1520. Desamortizada en 1798, la ermita y los terrenos que la rodeaban, pasaron a manos privadas, construyendose a finales del Siglo XIX un palacete muy utilizado por la nobleza hasta el incendio del Palacio de La Granaja en 1918, que aún perdura. Es muy posible que la olma de Santa Cecilia fuera plantada , siguiendo la antigua tradición de adosar los árboles sagrados a los templos , al lado de la primitiva ermita hoy desaparecida.

Joaquín María de Castellarnau, uno de los más prestigiosos naturalistas de los montes de La Granja y de Valsaín de todos los tiempos, escribió en 1920 un artículo sobre la olma centenaria de Santa Cecilia, y la retrató en todo su esplendor en una bella fotografía que nos ha llegado casi 100 años después. Al igual que  el de  la olma de la ermita de la Virgen del Valle, el tronco de la olma de Santa Cecilia ha persistido junto a nosotros durante varios decenios como  testigo inerte de aquél esplendor vegetal centenario ya desaparecido.

El ejemplo de las relaciones de las olmas con los  habitantes de los pueblos, debería rescatarse y generalizarse. Solo cuando nuestra sociedad vuelva a mostrar  un amor  profundo a los árboles,  un respeto incondicionado hacia estos seres sentientes, muchos de ellos centenarios , como sucedía con las viejas olmas de los pueblos, solo entonces podremos decir que nuestra sociedad haya empezado a curarse y a sanarse.

14 de agosto de 2011.

Probablemente en los años cincuenta

Olma de Rascafría. Probablemente en los años cincuenta

La olma de Santa Cecilia retratada por Joaquín María de Castellarnau en 1920

El tronco de la olma de Santa Cecilia hace unos diez años

El tronco de la olma de la ermita de Nuestra Sra del Valle. Requijada.

El tronco de la olma desde el pórtico de la ermita de Ntra Señora del Valle. Requijada.

El tronco de la olma de la ermita de Ntra Señora del Valle. Requijada.

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El agua en La Granja de San Ildefonso y Valsain

El agua brota en primavera en todas las fuentes y en todos los arroyos de esta Sierra.

Agua clara, limpia y fría.

La montaña se abre y los cauces recogen este borbotón mágico y puro.

La fuerza de este agua se aprovechaba para mover el molino, hoy derruido,  junto a los viejos robles inmediatamente antes del Parque del Palacio de Valsain. Al agua de  su presa se lanzaban desde el tejado los chicos que pasaban los veranos con sus abuelos en el pueblo. Dejaban sus bicicletas desgastadas sobre el polvo del camino, y tras el baño volvían al pueblo agitando las toallas de playa de colores absurdos mientras caía la tarde sobre todos.

Más abajo en la Presa y  en el Salto del Olvido volvía este agua a recoger su fuerza, y se transformaba en las turbinas del salto , en pura y bruta energía domesticada en forma de electricidad. Electricidad que encendía las bombillas de luz amarillenta y temblorosa de las casas de La Granja en los largos días de invierno, antes de la guerra.

Derribaron también la Casa del Ingeniero sobre el Salto del Olvido. Pudieron tirar sus muros , los tabiques y los techos; pero no pudieron acabar con la vida de cientos de veranos ilusionados alrededor de aquella casa. Vida que aún resuena entre la jara y los restos del viejo campo de tenis abandonado;  vida revestida de camisas blancas y de viejas pamelas guardadas en los imaginarios armarios y en los polvorientos desvanes de la memoria.

Cae el agua por el Chorro Grande con estruendo mientras en la llanura se encienden a lo lejos los reflejos de la tarde en la Catedral de Segovia.  Agua fría sobre los recuerdos vivos escondidos en las piedras y en la sonrisas de jóvenes que despiertan con el agua pulverizada que el viento nos trae a la cara desde la cascada.

Agua a veces remansada en las pozas de Las Calderas a las cuales solo se puede llegar atravesando el calor de la estepa. Calderas frías , rocas calientes. Excursión obligada  en los antiguos agostos y en nuestros sueños.

Fuerza del agua domesticada y dirigida en los jardines. Muros, compuertas y cañerías. Llaves y espuertas, y ,al final, en la Fuente de La Fama, ese gran chorro potente y puro, elevado a más de cincuenta metros, símbolo último de la belleza y de la fuerza del agua que brota en esta tierra.

21 de junio 2011

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