El Mundo IV: el mundo espiritual

En una entrada anterior discutíamos los tres mundos que había descrito el filosofo Karl Popper: el Mundo I de la realidad física; el Mundo II, el de nuestras ideas y de nuestra mente; y el Mundo III el de nuestras creaciones: el cine, la radio, la televisión, la literatura, el teatro …

Popper como buen racionalista ignoraba la posibilidad de lo que podriamos llamar un Mundo IV, un mundo quizás ya entonces bastante denostado: el mundo espiritual.

Los positivistas, con Augusto Comte a la cabeza, habían considerado a la ciencia como el estadio más perfecto y avanzado de la evolución del conocimiento humano, y habían llegado a considerar a la Filosofía y a la Religión como estadíos atrasados, y en cierto modo despreciables, de este proceso evolutivo.Popper y otros filosofos de aquella época, habían dado la vuelta a todo esto y habían hecho de la ciencia un motivo de reflexión filosófica. Habían logrado colocar a la filosofía en una posición preponderante sobre la ciencia, a la que estudiaban, analizaban, para al final señalar sus propias limitaciones y la transitoriedad de muchos de sus dogmas.

El retorno al mundo del espíritu,denostado por el positivismo, se inicia después de la Primera Guerra Mundial de mano de los filósofos y los poetas.

Husserl denuncia que:

“Meras ciencias de hechos hacen meros hombres de hechos”, “En nuestra indigencia vital, nada tiene esta ciencia que decirnos. Las cuestiones que excluye por principio son precisamente las más candentes para unos seres sometidos, en esta época desventurada, a mutaciones decisivas: las cuestiones relativas al sentido o sinsentido de la mera existencia humana”

Y el poeta Fernando Pessoa, en boca de su heterónimo Bernardo Soares, denuncia a su vez que :

Cuando nació la generación a la que pertenezco, encontró al mundo desprovisto de apoyos para quien tuviera cerebro y al mismo tiempo corazón. El trabajo destructivo de las generaciones anteriores había hecho que el mundo para el que nacimos no tuviese seguridad en el orden religioso, apoyo que ofrecernos en el orden moral, tranquilidad que darnos en el orden político. Nacimos ya en plena angustia metafísica, en plena angustia moral, en pleno desasosiego político.”

Nuestra generación , y probablemente mucho más las generaciones que siguen a la nuestra, es ya una generación planchada, alineada, dormida, dirian otros, y que, lejos de las generaciones de las guerras, vive en un mundo marcado por el consumo.

Nuestra generación se acerca al concepto de hombre unidimensional, un hombre concebido para formar felizmente parte de las cadenas de producción, comercialización y consumo, capaz de emitir votos y de pagar impuestos, de disfrutar con beneplácito el estado del bienestar que se ha felizmente creado con sus votos, su tiempo y sus impuestos.

Ciencia, filosofía y espiritualidad son complementarias, pero al mismo tiempo, tienen puntos en donde se entrecruzan. La experiencia espiritual tiene lugar sobre nuestro cerebro y mediante técnicas especiales pueden ya estudiarse modificaciones cerebrales durante situaciones como la meditación o la oración.

A esta experiencia y a este camino espiritual individual, a esta vivencia personal, no ha
sido hasta ahora posible llegar a través de la ciencia, ni del razonamiento filosófico.

Es importante volver a rehacer el trabajo destructivo de las generaciones anteriores y volver a colocar esta dimensión esencial del hombre en el lugar que le corresponde.

 

Esta entrada fue publicada en Naturaleza y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>