El fin de una época en La Granja de San Ildefonso (Julio- Agosto de 1932)

Aparte de  la situación ciertamente tensa que suponía la utilización por el primer  Presidente de la República de un antiguo palacio de los Borbones, la estancia de D Niceto Alcalá Zamora en La Granja en el verano de 1932 parecía transcurrir con aparente normalidad.

Tras su llegada al Real Sitio el lunes 18 de julio de 1932, nada parecía salirse de los cauces habituales: audiencia al Ayuntamiento, presidencia de los juegos de aguas de  las fuentes, recepción a las autoridades provinciales, celebración de un Consejo de Ministros … Todo transcurría dentro de la aparentemente  aburrida  rutina  presidencial.

Pero en la primera semana de agosto, parece que hace calor en La Granja y la esposa del Secretario del Presidente D. Rafael Sánchez Guerra, decide irse a bañar con sus hijos al río Valsaín, a la presa del salto del Olvido, en donde la Sociedad de Iniciativas de La Granja ha construido para sus socios unas instalaciones de baño a la que han denominado, con una cierta dosis de ironía, el Club Náutico del Guadarrama y la Playa de Valsaín.

Pero la señora de Sánchez Guerra, agobiada por el calor del estío, en su camino hacia el baño, se encuentra, al parecer,  con un guarda bien adiestrado, una de cuyas funciones es no dejar pasar a nadie que no sea socio a las instalaciones del club. Los defensores  de la señora de Sánchez Guerra dirán  que el guarda la trató de “forma descortés y desconsiderada”  y “la prohibió entrar”. Pero el  presidente del club afirmará que la señora  ” no fue expulsada, sino que con toda cortesía se le hizo presente que debía inscribirse en las listas de la misma para utilizar sus servicios”. En las memorias del actor y director de escena Luis Escobar, que se encontraba allí, y que por entonces no debía pasar de los diez y sietese años, dice que la señora  ” procedió a instalarse con acojino de mantas de baño y sombrillas” y que algunas de las jóvenes del grupo de amigos de Escobar,  “las más osadas”,  “fueron a decirle que no podía estar allí porque aquello era un club privado”.

De un modo u otro, Dña Rosario Moreno y Luque, que al parecer así se llamaba la mujer de Sánchez Guerra, vuelve enfadada y humillada al palacio. Al poco tiempo aparece en el Club Náutico el  Secretario del Presidente en persona y el Consejero Delegado del Patrimonio, para enterarse, dicen, de lo  ocurrido, y no se sabe si en el mismo momento, o un poco después, como afirmaran los defensores de la señora, llegan los carabineros que desalojan y clausuran las instalaciones del club poniéndolas a disposición del público general.

El incidente tiene repercusiones importantes. Por un lado, la actuación sobre la mujer de Sánchez Guerra, es tomada como una agresión a la República por  parte de los aristócratas monárquicos que se reúnen en  el club. El presidente de la Sociedad de Iniciativas es entonces el marqués de Valdeiglesias, Alfredo Escobar Ramírez (1887-1954) , propietario del diario aristocrático monárquico  “La Época” , senador real y padre de Luis Escobar. El  Secretario del club es el Conde de Albiz, D. Juan Manuel Comyn y Allendesalazar (1890-1961) que en ese momento es el Presidente de CAMPSA. Los dos son Gentilhombres de Cámara de D Alfonso XIII.

El diario “El Sol” recoge el incidente, al que también hace referencia “El Adelantado”. Ambos  periódicos se hacen eco a su vez de un inquietante rumor en los pasillos del Congreso contra el Conde de Albiz:

 ”Entendiendo que el Conde de Albiz realiza en La Granja una labor de oposición al régimen y aprovechando el que este señor es secretario de CAMPSA , entidad controlada por el Estado, el gobierno piensa hacer ver al Consejo de Administración que no le es grato que este señor permanezca en dicho cargo”.

 El marqués de Valdeiglesias, consciente de la complicada situación que el incidente ha puesto al Conde de Albiz, aclara en una carta en su diario “La Época” que este es el secretario, no el presidente del club; que últimamente ha renunciado a su cargo; que por motivos de salud solo ha pasado unas horas este verano en La Granja y que en el momento del incidente iniciaba un viaje al extranjero. Recuerda también que el club no sólo está abierto a los aristócratas sino que cualquier veraneante que lo solicite puede formar parte de la sociedad.

D. Manuel Azaña, por otro lado, a juzgar por lo que escribe en sus  Diarios de 1932-1933, no parece  muy contento con lo que había pasado en la Playa de Valsaín:

 ”La torpeza de Sánchez Guerra, y la indiscreción de su mujer, han provocado un incidente con los socios de un club de golf, aristócratas monárquicos, establecido en un terreno del patrimonio. El Presidente “está que echa lumbre” contra Sánchez Guerra y el general Queipo”.

 El general Queipo de Llano era entonces republicano y Jefe del Cuartel Militar  del Presidente del Gobierno, de quien era concuñado. Su intervención en el incidente no figura en  ninguna de las reseñas de prensa, pero  a partir de la nota de Azaña cabe inferir  que su actuación  pudiera haber estado al mismo nivel que la de Sánchez Guerra. ¿Quizás dando órdenes  a los carabineros de desalojar y cerrar el Club Náutico?

Las autoridades del Patrimonio, en su nota de prensa, intentarán justificar lo que a todas luces era una demostración de fuerza desmedida. Dicen que un funcionario de Hacienda se había percatado, a finales de junio, de que la Sociedad de Iniciativas ocupaba terrenos del Patrimonio sin pagar ningún tipo de contraprestación. Los responsables del Patrimonio se habían reunido entonces con el Conde de Albiz y el Marqués de Valdeiglesias y habían llegado al acuerdo de que la Sociedad pagaría un canon al Patrimonio y que los miembros de la Casa del Presidente y sus familias tendrían acceso libre a sus instalaciones. Al no dejar utilizar la Playa de Valsaín a la mujer del Secretario, se había incumplido el segundo punto acordado, y por ello se habían  enviado a los carabineros y clausurado las instalaciones.

Con el levantamiento del General Sanjurjo  el 10 de agosto y el cierre obligado de todos los periódicos monárquicos hasta el 1 de septiembre, la polémica se apaga, al menos en la prensa.

El cierre del Club Naútico y el de las instalaciones del club de tiro, tiene sin duda un impacto entre los veraneantes que organizaban su vida alrededor de estos dos lugares. Les queda, como único punto de encuentro, el Blas Club. Así lo refleja Luis Escobar en sus memorias, para quien la llegada de la República acaba con “una forma de vida” en los veranos de La Granja, en los que él había disfrutado intensamente desde niño.

El 14  de agosto de 1935 el ABC publicaba una reseña sobre un funeral por los caídos del  levantamiento de Sanjurjo, en la iglesia de San Juan Nepomuceno, en el barrio alto de La Granja. En este funeral se concentran todos los miembros de la aristocracia que veranean en el Real Sitio. Hace también referencia a un campeonato de tenis que se celebra en la localidad, en donde los jugadores parecen ser miembros de la Sociedad.

Al leer la reseña, podría parecer que todo continuaba igual en La Granja, pero es indudable, como señala Luis Escobar, testigo de aquella época, que el advenimiento de la República, con el exilio del Rey, la muerte de la infanta Isabel, la ruina de los Bauer, principales inversores de la Sociedad de Iniciativas de La Granja, y este episodio de la Playa de Valsaín, habían ido golpeando progresivamente a una época, que tendría su definitivo final con el inicio de la Guerra Civil.

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