Hombre, naturaleza y alimentación paleolítica

La inteligencia del hombre, ha producido un ambiente artificial, que nos protege y que aumenta nuestro bienestar.

Hemos creído que nuestro organismo se adaptaría fácilmente a estos cambios que hemos inducido en el ambiente, pero estamos empezando a darnos cuenta de que la adaptación biológica del hombre puede ser muchísimo  más lenta comparada con la velocidad sorprendente de los cambios que hemos inducido en el entorno.

Hemos dado por hecho que las modificaciones bruscas en la alimentación que hemos introducido tras la revolución industrial, habrían producido ajustes adaptativos rápidos de nuestro organismo. Las harinas blancas, el azúcar de caña o de remolacha. Los  derivados de estos: pan blanco, pasteles, dulces, pastas, bebidas azucaradas. Las grasas concentradas como los aceites refinados o las margarinas. Todos estos alimentos procesados han aparecido en los últimos 150-200 años. Durante este tiempo en nuestro organismo se habrían producido cambios biológicos, que habrían pasado a las siguientes generaciones de forma hereditaria y que nos habrían permitido una asimilación de todos estos alimentos refinados, no totalmente naturales, sin ningún tipo de problema.

Hace más de veinticinco años que un médico americano, Eaton, estableció la teoría de que desde el punto de vista evolutivo, los procesos de digestión y asimilación de alimentos del hombre actual no habrían evolucionado prácticamente desde el paleolítico y que por lo tanto, el hombre actual estaría completamente inadaptado desde el punto de vista biológico, a la alimentación procesada disponible actualmente e introducida en los últimos 150 – 200 años. Esta ínadaptación habría comenzado con la introducción del cultivo de cereales hace unos 10.000 años, con el paso de las sociedades cazadoras a las agricultoras.

En este sentido, nuestro organismo continuaría adaptada a un tipo de alimentación paleolítica , del hombre cazador, fundamentalmente basado en frutas, hierbas, raíces,  y verduras, mariscos, pescados y animales. La alimentación actual, basada en harinas blancas, azúcar, grasas refinadas y todos sus derivados, produciría respuestas metabólicas totalmente inadecuadas que conducirían a un acumulo de grasa y a un almacenamiento excesivo de nutrientes en el tejido adiposo. Existe la sospecha de que esto se produciría a través de una liberación excesiva de insulina, la hormona que facilita el paso de azúcar a los tejidos y que favorece  el acumulo de grasa en los tejidos.

El segundo tipo de ínadaptación se refiere al ejercicio físico y al consumo de calorías. Nuestro organismo estaría adaptado a las condiciones de vida del cazador paleolítico, más expuesto a las condiciones de la intemperie y necesitado de un ejercicio físico también mucho más intenso para sobrevivir. El escaso gasto de calorías del hombre actual, debido a su sedentarismo y a la protección contra los elementos, haría  que el exceso calórico se almacenara también en forma de grasa.

Uno de los hechos más preocupantes de las últimas décadas es el enorme incremento de la obesidad en los países desarrollados y en los que empiezan a desarrollarse. Esta obesidad esta apareciendo en edades cada vez más tempranas, en niños y adolescentes. La obesidad evoluciona hacia la aparición de graves enfermedades como la diabetes, con sus complicaciones, o la arteriosclerosis.

Aunque los expertos buscan desde hace años posibles sustancias químicas ambientales que pudieran favorecer la aparición de estos problemas, algo que todavía no se ha podido descartar totalmente,  la opinión más extendida es que estos cambios parecen estar ligados a una mala adaptación de nuestro organismo  a los cambios en la alimentación y a la falta de ejercicio físico, que desde hace años se observa en nuestros niños y jóvenes.

La solución a estos problemas pasaría por  intentar volver a las condiciones ambientales que pudieran remedar en cierto modo a la del hombre paleolítico. Por un lado ir hacia una alimentación más  basada en la fruta y la verdura y por otro a un incremento del  ejercicio físico.

La buena noticia es que no tenemos que vestirnos con un taparrabos e ir a cazar al campo con una lanza, para observar cambios metabólicos positivos. Es mucho más sencillo.

Con respecto  a la verdura y la fruta, los expertos recomiendan el consumo de cinco raciones al día de estos alimentos. Esto se complementa con pescado de extracción, no cultivado, marisco extractivo y en mucho menor cantidad carne magra de animales alimentados con hierba, cada vez más difícil de encontrar. Eliminar las harinas blancas, el azúcar blanco y todos los derivados de esto: pan, pastas, pizzas, bebidas azucaradas, dulces, pasteles. También patatas. legumbres , arroz y leche. Limitar el aceite y margarinas .

Con respecto al ejercicio físico, lo mínimo para el adulto, sería dedicar 30 minutos de andar rápido al día, cinco días a la semana. A partir de aquí puede aumentarse la complejidad y la intensidad de acuerdo a la edad y al estado de salud de cada persona.

Con  tres medidas sencillas empiezan  a observarse ya cambios metabólicos importantes:

1) Intentar tomar 5 raciones de fruta y verdura al día , nueces y frutos secos, y priorizar sobre pescado y marisco extractivo como fuente de proteínas. Carnes magras en mucha menor cantidad

2) Eliminar derivados de harinas blancas y azúcar refinada ( pasta, pizza, pasteles, galletas, bebidas azucaradas…) leche, féculas, patatas, arroz   y legumbres ; limitar el aceite , priorizar sobre el de  oliva, no más de una cucharada al día,   y

3) andar 30 minutos al día, cinco días a la semana.

¿Porqué no intentarlo?

Consecuencias de nuestra alimentación sobre el entorno

 

fat_evolution

paleolitico

verdura

 

Esta entrada fue publicada en Medicina, Naturaleza y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>