La singularidad de los jardines del Palacio de La Granja de San Ildefonso

Suele decirse  que los jardines de La Granja, se construyeron a imitación de los jardines franceses de los  Palacios de Versalles y de Fointanebleau. Algunos van más allá y afirman, con un cierto menosprecio, que los jardines de San Ildefonso son una mala imitación de los jardines de Versalles y de Fointanebleau. Pero en los útimos años hemos empezado a oir voces que reclaman  su singularidad.

Los historiadores que han participado en la reciente restauración de los jardines de La Granja, han llamado la atención sobre un bello texto de jardinería  escrito  por Antoine-Joseph DezaillerD’Argenville titulado La Theorie et la Practique du Jardinage. A través de la lectura de esta obra uno puede fácilmente percatarse de que los jardines de La Granja no son una imitación de los de Versalles o de los de Fointanebleau, sino que todos ellos  se parecen porque todos están realizados sobre unos mismos principios generales magistralmente resumidos en este libro.

El libro de D’Argenville, puede consultarse en forma digitalizada en los fondos disponibles en la red de la Biblioteca Nacional de Francia. El libro guarda los sellos de la Biblioteca Real y tiene una bella encuadernación en cuero rojo en done están grabados a fuego en oro los escudos  de los borbones

Dezallier d’Argenville, Antoine-Joseph. La théorie et la pratique du jardinage


En la primera edición de este texto de 1709,  Dezailler D’Argenville describe detalladamente como se debe de construir un jardín de estilo francés:  la selección del terreno, la preparación del mismo; el diseño y trazado de los parterres, los bosquetes, los “boulingrins”; la construcción de las fuentes y los caminos; la selección , plantación y cuidado de los árboles y plantas; la colocación de las estatuas y de las construcciones ornamentales, de los vasos,  estanques y las conducciones de agua; el diseño y construcción de los laberintos, las terrazas, las escaleras, las cascadas… Todos los elementos que conforman los jardines de La Granja, se encuentran detallados en el libro de  Dezailler D’Argenville, en donde además  se dan claras instrucciones sobre cómo hay que realizar y disponer de forma ordenada de todos ellos.

 La originalidad y la belleza de la obra, radica en la aplicación de las leyes de la geometría, y del método analítico descrito por Decartes, a la propia naturaleza. Es la transposición de la mente analítica y ordenada del hombre culto del barroco a los elementos naturales, y este orden, esta simetría , cuando se aplica a los árboles, a las plantas, a la tierra, al paisaje y al agua, produce un efecto de una enorme belleza. Es la racionalidad extrema de la mente humana aplicada al medio natural que nos rodea.

A pesar de estar construidos con los mismos principios y elementos que los jardines de Versalles y de Fointanebleau,  resumidos por Dezailler D’Argenville en su tratado, los jardines de La Granja tiene la singularidad que le otorga  el terreno montañoso en el que se ubican.

La construcción del jardín , debido a esta localización tan especial, fue extremadamente dificultosa.Los documentos de la época  relatan los problemas de trabajar los terrenos de roca granítica de las faldas del Guadarrama para construir las explanadas de las terrazas sobre las que se iban asentar los jardines, y la necesidad de emplear pólvora muy a menudo para conseguirlo. El fondo de roca ofrecía además muy poco espacio para la tierra en donde deberían plantarse los árboles del jardín. El agua abundante del lugar, ofrecía, por el contrario, una gran facilidad para su aprovechamiento en los estanques, fuentes, canales y cascadas.

Las montañas y los pinares agrestes, perfectamente integrados, forman en los jardines de San Ildefonso, un telón de fondo único en donde se recorta los  jardines, ordenados y  y geométricos ,y este contraste entre la naturaleza cartesiana del jardín y la naturaleza un tanto salvaje de la montaña y los pinares, le otorga una belleza única que no puede observarse en los jardines franceses, ubicados en la llanura y tan distantes de los Alpes o del Pirineo. Es desde esta perspectiva desde la que debemos también contemplar la singularidad de estos jardines , construidos en la ladera occidental del Guadarrama, justo donde se inicia la tremenda y árida estepa de Castilla.

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La teorie et la practique

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