Las Olmas desaparecidas de la Sierra de Guadarrama

La olma es un olmo especialmente grande y frondoso. No hay olmos hembras y machos, pero estos olmos grandes y centenarios,   que nos acojen debajo de sus ramas y de sus hojas con una especial ternura, y nos transmiten su frescura, su paz y su serenidad, tienen género femenino. Quizás porque  su  aire , cuando nos situamos debajo de ellas , nos hacen sentir  su ancestral  abrazo maternal: el abrazo de la naturaleza y de la tierra.

Las grandes olmas en los pueblos de Castilla, crecían centenarias fundamentalmente en dos localizaciones: en las plazas de los pueblos y al lado de las ermitas y de las iglesias. En ellas acojían bajo sus ramas con amor a los vecinos y a los feligreses. La epidemia de grafiosis, un hongo que ataca a estos árboles, ha ido acabando con la mayoría de los olmos de Castilla, de tal manera que se estima que actualmente tan solo perviven un cinco por ciento de los olmos que había  hace cincuenta años.

Debajo de las olmas de las plazas de los pueblos se celebraban las asambleas vecinales, y durante el paso de los años  y de los siglos  estas olmas contemplaban  las generaciones  de vecinos que se sucedían debajo de sus ramas.  Yo he estado debajo todavía  de dos de estas olmas de las plazas hoy desaparecidas: la de Rascafría, y  la de Pedraza. Sobre la olma de Pedraza escribieron,  en los años veinte del pasado siglo,  Daniel Zuluaga , que también la pintó en una acuarela, y Eugenio Noel.

La olma de Pedraza crecía cerca de la iglesia románica de San Juan y dice Noel que sus raices se extendieron por debajo del templo y que,  en un determinado momento, abrieron las losas del pavimento de la iglesia y empezaron a serpentear por su interior.

Había una unión intensa entre las olmas y los templos sagrados. Muy cerca de Pedraza , en la Requijada, en el término de Santiuste de Pedraza, perdura el tronco muerto de una gran olma al lado de la ermita románica porticada de Nuestra Señora de la Vega.  La olma está plantada a una cierta distancia de la ermita,  quizás para evitar lo que sucedió en la Iglesia de San Juan . Es posible que esta tradición se sustentara en ritos sagrados muy antiguos alrededor de los árboles,  de forma similar a lo que acontecía con los viejos tejos. Los olmos  eran árboles sagrados en la tradición celta.

De las viejas olmas desaparecidas, a la que  guardo más cariño en mi recuerdo   es a la olma de Santa Cecilia ceca de San Ildefonso,  a la que yo conocí ya vieja y triste,  y que pereció victima de la grafiosis en 1985.

Pompeyo Martín, historiador incansable de San Ildefonso y de sus alrededores,  nos cuenta que al lado de la olma había una antigua ermita dedicada a Santa Cecilia, de la que Pompeyo ha encontrado documentación que se remonta a 1520. Desamortizada en 1798, la ermita y los terrenos que la rodeaban, pasaron a manos privadas, construyendose a finales del Siglo XIX un palacete muy utilizado por la nobleza hasta el incendio del Palacio de La Granaja en 1918, que aún perdura. Es muy posible que la olma de Santa Cecilia fuera plantada , siguiendo la antigua tradición de adosar los árboles sagrados a los templos , al lado de la primitiva ermita hoy desaparecida.

Joaquín María de Castellarnau, uno de los más prestigiosos naturalistas de los montes de La Granja y de Valsaín de todos los tiempos, escribió en 1920 un artículo sobre la olma centenaria de Santa Cecilia, y la retrató en todo su esplendor en una bella fotografía que nos ha llegado casi 100 años después. Al igual que  el de  la olma de la ermita de la Virgen del Valle, el tronco de la olma de Santa Cecilia ha persistido junto a nosotros durante varios decenios como  testigo inerte de aquél esplendor vegetal centenario ya desaparecido.

El ejemplo de las relaciones de las olmas con los  habitantes de los pueblos, debería rescatarse y generalizarse. Solo cuando nuestra sociedad vuelva a mostrar  un amor  profundo a los árboles,  un respeto incondicionado hacia estos seres sentientes, muchos de ellos centenarios , como sucedía con las viejas olmas de los pueblos, solo entonces podremos decir que nuestra sociedad haya empezado a curarse y a sanarse.

14 de agosto de 2011.

Probablemente en los años cincuenta

Olma de Rascafría. Probablemente en los años cincuenta

La olma de Santa Cecilia retratada por Joaquín María de Castellarnau en 1920

El tronco de la olma de Santa Cecilia hace unos diez años

El tronco de la olma de la ermita de Nuestra Sra del Valle. Requijada.

El tronco de la olma desde el pórtico de la ermita de Ntra Señora del Valle. Requijada.

El tronco de la olma de la ermita de Ntra Señora del Valle. Requijada.

Esta entrada fue publicada en Guadarrama, Naturaleza y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Las Olmas desaparecidas de la Sierra de Guadarrama

  1. Sensacional entrada, aún recuerdo muchas olmas, quizá no tan grandes como las que aquí presentas, pero que han ido perdiéndose poco a poco debido a la grafiosis, como aquella olmeda impresionante de la Fuencisla, etc….
    Quizá la última gran olma de la Sierra de Guadarrama sea la que se encuentra en la plaza del pueblo que da nombre a nuestra sierra.
    Enhorabuena por la web.
    Un saludo,
    Honorio

  2. Pingback: Las Olmas desaparecidas de la Sierra de Guadarrama | Nuestros Árboles

  3. Gracias por este estupendo artículo, he puesto un link en mi blog.
    Un saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>