La Princesa de Salm-Salm en la Granja de San Ildefonso. Junio de 1915

Entre los personajes que recogen  las crónicas  del verano de 1915 ,  uno de los más misteriosos es el de una mujer  que aparece siempre vestida de blanco acompañando a la realeza, y a la  que los gacetistas nombran como Princesa de Salm-Salm.

Esta princesa, de soltera Maria Cristina de Austria, era sobrina de la Reina María Cristina de Hasburgo-Lorena , y por tanto prima hermana del Rey Alfonso XIII. Casada en 1902 con el príncipe heredero Emmanuel Alfredo de Salm-Salm, había tenido cinco hijos de su matrimonio.

En 1915 Europa estaba sumida en la Gran Guerra. El príncipe de Salm-Salm era Capitán de Caballería del Ejército prusiano y del Ejército austriaco ,  había sido capturado  a bordo de un buque alemán y hecho prisionero en Gibraltar. La princesa viene entonces a España para estar lo más cerca de su marido cautivo.

La primera crónica en la que aparece la Princesa de Salm-Salm está escrita en marzo de 1915, y en ella se dice que ha acompañado  a Alfonso XIII y  a la reina Victoria Eugenia en una serie de inaguraciones en Sevilla. Parece que vivió después en Andalucia, quizás en Algeciras,  y no sé si  también en Gibraltar, como dicen las crónicas, pues Gibraltar era entonces parte de un país enemigo para ella. Estas largas estancias en Andalucía de la Princesa de Salm-Salm las alternaba con unas algunas cortas estancias en la corte.

Fernando Orgambides, recogió una leyenda en Barbate ( Cadiz) que hablaba de  una princesa extranjera , que había vivido  en el Cortijo del Casma, propiedad de los Duques de Medina Sidonia, en la Sierra del Retín , sobre una larga y ancha playa, entre el pueblo de Barbate y el caserio de la almadraba de  Zahara de los Atunes, y que él identifica con la Princesa de Salm-Salm. Decían los lugareños que bajaba a caballo desde el cortijo por la vaguada hacia al mar y que allí se quedaba mirando al horizonte con aspecto triste y melancólico.

El 12 de junio de 1915 el ABC dice que la Princesa de Salm-Salm había llegado a Madrid, el día anterior, en el expreso de Andalucía procedente de Gibraltar. Había sido recibida en la estación , entre otros por la Reinas Dña María Cristina y Dña Victoria Eugenia. Dos día después,  los Reyes salen a pasear con la Princesa por la casa de Campo y la carretera de El  Pardo, acercandose  después a esta localidad para tomar el té con los Infantes D Alfonso y Dña Beatriz.

El día 17 del mismo mes,  la corte se traslada a La Granja . A las once de la mañana sale del Palacio de Oriente la Reina Victoria Eugenia y su séquito en automovil . A las doce menos veinte lo hace el Rey  conduciendo  su atomovil acompañando a la Princesa de Salm-Salm.   Al día siguiente la Princesa  ya en La Granja, pasea por los Jardines y por el pueblo acompañado por el Marques de Santo Mauro. Visita la Real Botica,  la Colegiata y La Caballerizas Reales. Por la tarde, y también al día siguiente vuelve a pasear a pie con los Reyes ,  la última vez  durante dos o tres horas , por los jardines.

El día 20 la Reina y la Princesa pasean a caballo por la mañana por el Parque del Robledo; por la tarde las dos dan un paseo en coche con el Rey.  El día 25 lo hacen a pie por la carretera de Segovia y van a esperar al Rey a la carretera de Madrid.

El 26 de junio pescan truchas los tres . Este mismo día,  el Rey sale en automovil hacia Madrid acompañado por la Princesa y el Principe Raniero.

El 27 de Junio, el Rey , la Reina Victoria Eugenia y la Princesa de Salm-Salm están de nuevo  en Segovia acudiendo a la entrega de despachos en la Academia de Artillería y vuelven después a la Granja.  A las cinco de la  tarde corren las fuentes en los jardines en honor de la Princesa

El 30 de junio de 1915 el ABC dice que el Rey y la Princesa de Salm-Salm han viajado de nuevo desde La Granja a Madrid.  Salieron a media tarde y acompañados del Marqués deViana y del General Aznar llegaron al Pardo para tomar el té con los infantes Dña Beatriz y D Alfonso. Después, el Rey , los infantes y el Presidente del Consejo fueron a la estación a despedir a la Princesa , que sin duda retornaba hacia Cadiz. El Rey , posteriormente, volvió a La Granja de San Ildefonso.

El Blanco y Negro recoge también que , el 29 de Agosto de 1915, el Rey había  viajado a Santander desde Madrid en su automovil , acompañando a la Princesa de Salm-Salm , y que habían visitado  la Cartuja de Miraflores donde fueron recibidos y despedidos con el  más afectuoso respeto por los religiosos. Ya en Santander, el día 30 de agosto,  D Alfonso baila con su prima el rigodón , abriendo el baile en el club de tenis, tras una entrega de trofeos.

Al menos hasta el 19 de septiembre la Princesa de Salm-Salm vive en San Sebastián con las Reinas Victoria Eugenia y María Cristina y la Princesa Beatriz paseando por la ciudad y haciendo algunas compras. También aparece  con ellas,  en algún momento,   el Rey en San Sebastian.

Fernando Orgambides recoge  como parte de la leyenda  que le contaron  en Barbate , unas visitas del Rey Alfonso XIII  en su atomovil a la Princesa de Salm-Salm en el Cortijo del Casma durante su estancia en estas  bellas tierras del Estrecho. Orgambides , sin embargo  piensa que estos viajes eran solo una muestra de  la atención del Rey hacia su prima en aquellas díficiles circunstancias. Es imposible  saberlo con certeza ,  pero estos cuidados personales del Rey,  viajando solo con la Princesa , hacia La Granja primero, volviendo después también solos desde La Granja  al Palacio del Pardo, acompañandola después a la estación en su vuelta a Andalucía y, por último,   el largo viaje del Rey con la Princesa  sentada a su lado en su automóvil desde Madrid,  donde la recoge a su vuelta de Cadiz, hasta Santander, todo ello en ausencia de la Reina Victoria Eugenia , parecen indicar una relación entre ellos que pudiera ir más allá de la simple atención.

Es posible también que el Rey,  casado con una inglesa, quisiera mostrar su neutralidad en el conflicto acogiendo en la corte   a la la mujer de un oficial alemán prisionero de la armada inglesa y mostrándolo abiertamente  a la prensa.

En 1916 el Príncipe de Salm-Salm es canjeado por un coronel inglés, pero el Príncipe, en vez de quedarse al cuidado de  su mujer y sus cinco hijos,  vuelve de nuevo al frente de  Austria en donde muere.

No sabemos que pasó después. Los periódicos de la época, siguen reflejando visitas de la Princesa de Salm-Salm a la corte española al menos en los años 1923, 1929 y 1931, acompañadas algunas de ellas de sus hijas. La princesa murió en los años sesenta del pasado siglo.

La princesa de Salm-Salm con el Rey Alfonso XIII saliendo de la Cartuja de Miraflores.

La Reina Victoria Eugenia , a Princesa de Salm-Salm y la Infanta Beatriz en Santander

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José de Castillejo en La Granja de San Ildefonso. Julio de 1915

El nombre de José de Castillejo sigue siendo desconocido para la mayoría de los españoles.  Sin embargo,  probablemente,  Castillejo fue uno de los personajes claves para el progreso de España durante el primer tercio del siglo pasado. Su labor fue fundamental en la aparición de lo que se ha venido en denominar ” Edad de Plata de la Cultura y de la Ciencia Española”.

Discípulo  predilecto de Francisco Giner de los Rios, Castillejo  fue el Secretario de la Junta para Ampliación de Estudios, una institución  gubernamental clave en la reforma de España desde los inicios del siglo pasado  hasta la Guerra Civil, desde su creación en 1907 hasta la llegada de la Segunda República,

Una primera aproximación a la labor de Castillejo como Secretario  de la Junta puede  obtenerses   a través de la simple  enumeración de algunos de los organismos que la configuraban: las pensiones para la ampliación de estudios en el extranjero; los centros de investigación en España como el Instituto Cajal, el Instituto Rockefeller , el Museo de Ciencias Naturales o los Laboratorios de Fisiología y de Histopatología; el Instituto de Estudios Hispanos;  el de Estudios Arabes….La Residencia de Estudiantes, la Residencia de Señoritas, el Instituto Escuela o ,  más cercana a nuestra Sierra,  la Estación Alpina del Guadarrama, cuyos edificios, integrados en el CSIC en la Postguerra,  aún podemos ver cuando bajamos del Puerto de Navacerrada hacia Villalba.

Uno de sus nietos, David de Castillejo,  publicó hace algunos años tres impresionantes volúmenes con la correspondencia de Castillejo y de su círculo: Gomez Moreno, Ramón Menendez Pidal, Manuel Bartolomé Cossio… Y el propio Francisco Giner de los Rios.

A través de estas cartas, sabemos que Castillejo, estuvo en La Granja en el verano de 1915, con sus hermanas Mariana y Pilar, reponiendose de un profundo agotamiento.

Hay una primera carta fechada en La Granja el 29 de junio de 1915, dirigida  a sus amigos  los Cossio y  los Rubio en Madrid, en donde les cuenta que han estado hospedados  en el Hotel El Europeo , en donde han cenado , pero que han decidido ir  a vivir a una casa  que les ha enseñado un tal Cipriano, al que Cossio también conoce.

“La casa”, escribe, “es encantadora. El jardín está muy cuidado. Las fuentes corriendo. Hay un pleno silencio en el barrio. Los muebles viejos, la escalera y los cuartos ingenuos y tranquilos…”

“Muchas rosas en el jardín. Peras,  no hay apenas este año. Como me acuerdo de Arcimís, a quien conocí todavía fuerte en su vejez !  Y de nuestro D Francisco! Cómo habría gozado vininendo aquí.

No debemos interrumpir las peregrinaciones  a estos santuarios (este, La Sierra, San Vicente) donde se refresca y se rehace la tradición.

Llevo solamente media hora sentado, que hace más largo el correr de las fuentes, y comienza a hacerme tanto bien este reposo”.

No he podido averiguar  la casa en la que estuvo Castillejo ,¿Quizás en la destruida La Calandria?Tampoco me imagino  quien podría ser este Cipriano, amigo de Manuel Bartolomé  Cossio , quien  pasaba también temporadas en La Granja.

Arcimís , a quien recuerda Castillejo, era un científico del primer grupo de  la Institución Libre de Enseñanza y que también tuvo casa en La Granja a finales del Siglo XIX. Fue el primer Director del Instituto Metereológico Nacional.

“Nuestro D Francisco”, obviamente, era Giner, que acababa de morir hacía solo  unos meses.

El 18 de julio de 1915, Castillejo escribe  desde La Granja a su tio Rafael:

“Aquí puedo descansar  un poco haciendo vida de campo y al mismo tiempo estudio y leo libros, cosa que casi nunca me dejan hacer en Madrid…”

“El sitio es muy hermoso. Está en la umbría de la gran Sierra de Guadarrama, mirando a Segovia. Como el lugar es alto y hay abundacia de agua que corre por todas partes, hay mucho verdor, muchos pinares y robledos y muchas flores. Ahora comen aquí las vacas la hierba fresca y alta.

Están aquí los reyes y sus hijos. Y Mariana y Concha se divierten porque los encontramos en todas partes, los tenemos al lado  en el teatro y los vemos jugar al polo.”

El día 27 de julio Castillejo vuelve a escribir a Cossio, comunicándole el vacio, la tristeza y la ausencia dejada por la muerte de Francisco Giner de los Rios  acontecida el 18 de febrero de ese mismo año:

“Ya lo creo que será triste y vacio todo sin él. Ni un solo día aquí sin cruzar su huella en la  Naturaleza o en mi espíritu”.

El 21 de febrero Antonio Machado  había escrito desde Baeza su famoso “Elogio” al ya fallecido Francisco Giner de Los Rios,  :

” …Oh, sí, llevad, amigos,                                                                                                                       su cuerpo a la montaña,                                                                                                                 a los azules montes                                                                                                                           del ancho Guadarrama                                                                                                                   Allí hay barrancos hondos                                                                                                           de pinos verdes donde el viento canta

Su corazón reposa                                                                                                                     bajo una encina casta,                                                                                                             en tierra de tomilllos donde juegan                                                                                     mariposas doradas….                                                                                                              Allí el maestro un día                                                                                                               soñaba un nuevo florecer de España”

El día 28 de julio Castillejo escribe una última carta a Cossio desde Segovia:

“Hace unas horas hemos dejado  aquella casita simpática que tanto reposo nos ha dado. Ha sido triste  abandonar el jardincito y los cuartos pequeñitos, con los muebles antiguos.

Ayer se presentó aquí Cajal cuando yo no estaba. Luego lo ví en la fonda. He sentido no estar unos días más para haberle acompañado. !Que interesante conversación acerca de los trabajos que está haciendo sobre la vista y el cerebro de los insectos!. Hoy el día en Segovia. Hemos encontrado en la calle a Isabel Uña y su madre que van a La Granja. Esta noche a Madrid. En La Granja, hermoso. Aquí comienza el calor. Suyo C.”

Castillejo pasó  pues un mes en La Granja en aquél verano de 1915, reponiendose del intenso trabajo en la secretaría de la Junta, o quizás también de una enfermedad. A través de su correspondencia parece inferirse que Castillejo  podría haber padecido una úlcera crónica gastroduodenal, de la que tal vez había tenido un brote en aquella época.

A través de los párrafos de sus cartas entrevemos el ambiente de La Granja  en aquellos veranos anteriores al incendio del palacio en 1918. Vislumbramos  que junto a la nobleza y a los nucleos de poder político,  económico  y militar , aparecían en La Granja los representates más destacados de ese mundo científico e intelectual que forjó la renovación de España en el primer tercio del siglo pasado: Cajal, Presidente de la Junta de Ampliación de Estudios desde su inicio hasta su muerte, el mismo Castillejo, su Secretario,  y Manuel Bartolomé Cossio , que en aquél momento , y  en ausencia de Giner, había empezado a dirigir la Institución Libre de Enseñanza. A ellos se unía sin duda  el naturalista Joaquín María de Castellarnau, miembro también de la Junta para Ampliación de Estudios. Es posible que por allí aparecieran  algunos otros institucionistas como Isabel Uña,  a quien Castillejo encuentra en Segovia de camino a La Granja, que fue una de las primeras mujeres pensionadas por la Junta en el extranjero. De  la generación anterior de institucionistas tenían casa en La Granja : José Mc Pherson, uno de los primeros geólogos del Guadarrrama, y Augusto Arcimís al que recuerda  Castillejo entonces.

Yo me he sentido siempre muy  identificado con este tipo de  personajes  históricos de la Granja , más que con cualquier otro, quizás por mi cercanía al pensamiento de  la Instución y de la Junta. A menudo , como sentía Castillejo con Giner,  noto aún muy cercana su presencia.

Presencia  en las calles , en los jardines y en los senderos perdidos del Pinar, como si nunca se hubieran querido apartar de este lugar, como si se hubieran quedado definitivamente  enganchados de esta tierra en aquél  viejo verano de 1915.

PD. La casa en la que estuvo viviendo Castillejo, era la casa de Augusto Arcimís , hoy desaparecida. A su muerte las hijas de Arcimís donaron esta casa a la Institución Libre de Enseñanza. En esta casa vivió también un verano Manuel Bartolomé Cosio, quien dirigió la Institución a la muerte de Giner.

Fundación Olivar de Castillejo

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Un catálogo de las fuentes de los montes de Valsaín en San Ildefonso (Segovia)

Cuando uno oye hablar de las Fuentes de San Ildefenso, irremediablemente piensa en las fuentes monumentales de los Jardines del Palacio de La Granja. Pero estas fuentes, construidas en la segunda mitad del Siglo XVIII bajo el reinado de Felipe V e Isabel de Farnesio, no hacen sino aprovechar la riqueza de arroyos y de  fuentes, que brotan por doquier en estos bellos parajes.

Ignacio Maderuelo Calle, un profesor de educación física en un instituto de segovia, ha estudiado los viejos docuemntos y tratados, ha hablado con los guardas de ICONA y los ancianos de la Granja y Valsaín, y con su bicicleta de montaña, su GPS y su cámara de fotos ha ido construyendo poco a poco un bello catálogo de las fuentes de Valsaín y de su entorno (San Ildefonso) que ha editado la Diputación de Segovia y el Ayuntameinto del Real Sitio de San Ildefonso.

Ignacio Maderuelo ha ido recuperando en este catálogo las fuentes del pinar, fuentes que servían para calmar la sed de los trabajadores, de los caminantes, de los carreteros y de los jinetes que atravesaban sus caminos y sus sendas.  Ignacio ha ido fotografiando cada una de estas fuentes y su entorno, ha anotado sus coordenadas geográficas, y las ha localizado e un mapa ,   propiedad del Organismo Autónomo de Parques  Nacionales , cuyas cuadriculas ha reproducido en el libro con suerte desigual porque , en ocasiones,  es dificil localizar en ellas los caminos y senderos que conducen a cada una de las fuentes.

En el catálogo se descubren personajes del pinar como Conrado Martín Merino, nacido en 1931 en Valsaín. Montañero y esquiador de fondo, dice de él Maderuelo, que es la persona que más se ocupado de mantener en buen estado las fuentes del pinar. Yo he visto muchos de los carteles de Conrado señalando la localización de  las fuentes en el pinar, con su grafia tosca y clara, sus flechas y sus símbolos elementales, tan cercanos a la tierra y al pinar, y en donde deja grabadas sus iniciales C.M. También habla Ignacio Maderuelo de  los trabajadores del Centro de los Montes de Valsaín , que han reconstruido muchas de las viejas fuentes del pinar: Cipri Sastre, Andrés Sanz y Enrique García Montes.

Cuando uno observa el plano de lo que quiere ser el futuro Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, uno se percata de algo que a primera vista parece un error,  y es que en  el territorio del futuro parque se han dejado fuera al Pinar de Valsaín. Por alguna razón que no llego bien a comprender, alguien ha negado el futuro  máximo nivel de protección al pinar. Frente a esta aparente barbaridad, resulta entrañable ver el esfuerzo de este pequeño puñado de hombres por conservar y mantener sus fuentes , y el  de Ignacio Maderuelo por haberlas recogido en este bello catálogo. Todos los que amamos a San Ildefonso y el pinar les debemos estar enormente agradecidos.

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Porque amamos tanto al viejo hospital

Uno de las frases que me vuelven siempre a la memoria cuando , por algún motivo, vuelvo al Hospital Clínico de San Carlos,  en donde estudié, es de   D Gregorio Marañón.

Marañón había estudiado medicina clínica, al lado de Madinaveitia, en el viejo Hospital General de Madrid, donde hoy está el Museo Reina Sofía en la calle de Atocha, y allí había ganado una Jefatura de Servicio , cuando aún era muy joven. A este hospital volvió, creo yo que derrotado, a mediados de los años cuarenta, tras la Guerra Civil, y cuando ya se había iniciado la Segunda  Guerra Mundial.

En los años sesenta, cuando se celebra el cincuentenario de su servicio en el Hospital General de Madrid, D Gregorio se pregunta en voz alta , ante sus discípulos ¿Porqué amamos tanto al Hospital? .

Su respuesta es clara:

Amamos al hospital porqué en él está nuestra juventud.

Esta semana he vuelto al viejo Hospital Clínico a visitar a un amigo enfermo. El hospital no es aquél que yo viví hace más de treinta y cinco años, pero sin embargo sigue despertando en mí antiguas emociones y recuerdos.

Emociones duras de los primeros  contactos con el sufrimiento , la agonía , el dolor y la muerte. De la inmersión en  ese microcosmos,  en esa sociedad cerrada creada alrededor de la enfermedad, en donde había luchas, egos y poder como yo no he visto después en ningún otro. El olor de las salas, con el fetor de los cirróticos sangrantes  y del coma hepático. La respiración ruidosa de los pacientes con ictus. Del horror sórdido de las salas de disección , en donde abrían los cadaveres de las personas con las que habíamos estado hablando algunas horas antes. El ruido de las sierras circulares abriendo el cráneo.  L as noches de primavera en la Urgencia, donde entraba el frescor por la ventanas,  mientras oiamos amenazantes las sirenas de las ambulancias que se acercaban. Los suicidas y los locos en la Urgencia . El infierno de la droga y el alcohol…El sufrimiento humano en  sus formas más descarnadas y brutales.

Y tanbién la  ternura,  la compasión y la amistad de muchos. La  belleza  y la inocencia de  las estudiantes de enfermería y medicina,   una belleza que resaltaba aún mas en aquél ambiente. La bondad de muchos  con los enfermos y con nosotros. La inteligencia y la ciencia aplicada al alivio de los otros . Y mi admiración real  y mi gratitud , a los que entonces me enseñaban la medicina clínica, sobre aquellos cuerpos derrotados por la enfermedad.

Cuando esta semana he vuelto al Hospital Clínico , me ha vuelto surgir la misma pregunta, y  me he dado, como siempre,  la misma respuesta : amo a este  viejo hospital porqué en él está mi juventud , con  mis emociones y mis sentimientos de entonces. Emociones y sentimientos que viven aún dormidos en mi mente y que irremediablemente vuelvo a revivir en cuanto atravieso sus puertas. La diferencia es que ahora, quizás más que nunca, soy plenamente consciente de ellos, cuando aparecen.

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El poder transformador y sanador de la atención plena (mindfulness)

Una de las contribuciones más importantes del budismo a la medicina occidental se está realizando a través de la puesta en marcha de la práctica de la atención plena (minfulness).

El desarrollo de esta práctica integrativa en medicina se origina en los trabajos de Jon Kabat-Zinn, en la Facultad de Medicina en la Universidad de Massachusetts al final de los años setenta e inicio de los ochenta. El movimiento iniciado por Kabat-Zinn, con  su programa de reducción de stress basado en la atención plena, se ha extendido por Estados Unidos , y algunos paises europeos como Alemania. En España he encontrado también algunas ramificaciones del trabajo de Kabat-Zinn.

Mi llegada al concepto de Mindfulness y de su posible aplicación en medicina, se realiza no a través de Kabat-Zinn, si no directamente a través de los escritos del monje de origen vietnamita Tich Naht Hanh. En sus comentarios al sutra de los cuatro fundamentos de la conciencia,  que titula con la impresionante denominación de Transformación y Sanación, abre el  camino hacia una intensa transformación interior, que tiene propiedades sanadoras.

En la introducción del sutra,  que tiene más de 2500 años de antiguedad,  se dice “Existe la forma más hermosa de ayudar a los seres vivos a realizar la purificación, superar directamente el pesar y la aflicción, terminar con el dolor y la ansiedad, andar por la senda correcta y realizar el nirvana. Es el medio de los cuatro fundamentos de la conciencia”.

Estos cuatro fundamentos son :

  • La observación del cuerpo en el cuerpo.
  • La observación de las sensaciones en las sensaciones
  • La observación de la mente en la mente.
  • La observación de los los objetos de la mente en los objetos de la mente.

Tich Naht Hanh, considera el desarrollo de la atención plena , uno de los puntos fundamentales de su enseñanza en las sociedades occidentales, y sus prácticas y su concepto de meditación, son más sencillas de aplicar a la vida diaria en las sociedades industrializadas, que otras prácticas de meditación más complicadas.

Aunque los trabajos de Kabat-Zim, se basan fundamentalmente en el sutra de los cuatro fundamentos de la conciencia, y en el sutra de las cuatro nobles verdades (una de las bases esenciales del budismo), la aplicación práctica en sus entrenamientos sobre Mindfulness, se aleja de los sutras, y este distanciamiento no es causal sino totalmente intencionado, pues responde a un intento de secularizar la metodología y alejarla de sus fundamentos budistas religiosos, quizás para poder acercarla mejor a los sectores médicos  académicos y científicos. Creo por otro lado que los programas de Kabat-Zim quizás  se han podido quedar un poco anclados en sus orígenes , en el año 79 en Estados Unidos , y creo que en la actualidad están un poco distantes de las enseñanzas prácticas de Tich Nah Hanh sobre Mindfulness, más sencillas de aplicar.

Una de las epidemias más amenazantes en las sociedades industrializadas y en los paises en desarrollo es la del sobrepeso y la obesidad. Esta epidemia es de fundamental importancia porque el desarrollo de estos dos trastornos está ligada a la aparición de otras muchas enfermedades en los paises desrrollados y en vias de desarrollo: hipertensión arterial, diabetes, trastornos en las grasas de la sangre,  infarto de miocardio, enfermedad vascular cerebral y de miembros inferiores, depresión, artrosis de rodillas y caderas, y tal vez cancer. El problema de la obesidad y del sobrepeso es  que su tratamiento basado en la dieta , el incremento de ejercicio físico  o en algún fármaco de apoyo en casos muy específicos, suele ser reversible y las pérdidas de peso , obtenidas en la mayoría de los casos con intenso esfuerzo, vuelven a recuperarse en poco tiempo.

Tich Nah Hanh y la experta nutricionista americana Lilian Cheung, han escrito un extraordinario libro  titulado : Saborear mindfulness para comer y vivir bien , donde ofrecen una nueva aproximación al tratamiento de la obesidad y del sobrepeso basandose directamente en la doctrina de las cuatro nobles verdades y en las del sutra de los cuatro fundamentos de la conciencia, directamente y sin simplificaciones.  Este libro es para mí extraordinario porque por primera vez, he visto perfectamente integrados los conocimientos actuales sobre nutrición dieta y salud, y las practicas milenarias budistas de transformación y atención plena. Los resultados que se consiguen, como el propio libro, son también extraordinarios. Creo que el libro abre un nuevo paradigma integrativo , que puede de ser de gran ayuda para el tratamiento  y el alivio de muchas enfermedades y procesos, que no han encontrado aún una solución apropiada con las aproximaciones clásicas de la medicina científica tradicional occidental. Un paradigma  que indudablemente, merece la pena empezar a desarrollar.

Web del libro Savor

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Las Olmas desaparecidas de la Sierra de Guadarrama

La olma es un olmo especialmente grande y frondoso. No hay olmos hembras y machos, pero estos olmos grandes y centenarios,   que nos acojen debajo de sus ramas y de sus hojas con una especial ternura, y nos transmiten su frescura, su paz y su serenidad, tienen género femenino. Quizás porque  su  aire , cuando nos situamos debajo de ellas , nos hacen sentir  su ancestral  abrazo maternal: el abrazo de la naturaleza y de la tierra.

Las grandes olmas en los pueblos de Castilla, crecían centenarias fundamentalmente en dos localizaciones: en las plazas de los pueblos y al lado de las ermitas y de las iglesias. En ellas acojían bajo sus ramas con amor a los vecinos y a los feligreses. La epidemia de grafiosis, un hongo que ataca a estos árboles, ha ido acabando con la mayoría de los olmos de Castilla, de tal manera que se estima que actualmente tan solo perviven un cinco por ciento de los olmos que había  hace cincuenta años.

Debajo de las olmas de las plazas de los pueblos se celebraban las asambleas vecinales, y durante el paso de los años  y de los siglos  estas olmas contemplaban  las generaciones  de vecinos que se sucedían debajo de sus ramas.  Yo he estado debajo todavía  de dos de estas olmas de las plazas hoy desaparecidas: la de Rascafría, y  la de Pedraza. Sobre la olma de Pedraza escribieron,  en los años veinte del pasado siglo,  Daniel Zuluaga , que también la pintó en una acuarela, y Eugenio Noel.

La olma de Pedraza crecía cerca de la iglesia románica de San Juan y dice Noel que sus raices se extendieron por debajo del templo y que,  en un determinado momento, abrieron las losas del pavimento de la iglesia y empezaron a serpentear por su interior.

Había una unión intensa entre las olmas y los templos sagrados. Muy cerca de Pedraza , en la Requijada, en el término de Santiuste de Pedraza, perdura el tronco muerto de una gran olma al lado de la ermita románica porticada de Nuestra Señora de la Vega.  La olma está plantada a una cierta distancia de la ermita,  quizás para evitar lo que sucedió en la Iglesia de San Juan . Es posible que esta tradición se sustentara en ritos sagrados muy antiguos alrededor de los árboles,  de forma similar a lo que acontecía con los viejos tejos. Los olmos  eran árboles sagrados en la tradición celta.

De las viejas olmas desaparecidas, a la que  guardo más cariño en mi recuerdo   es a la olma de Santa Cecilia ceca de San Ildefonso,  a la que yo conocí ya vieja y triste,  y que pereció victima de la grafiosis en 1985.

Pompeyo Martín, historiador incansable de San Ildefonso y de sus alrededores,  nos cuenta que al lado de la olma había una antigua ermita dedicada a Santa Cecilia, de la que Pompeyo ha encontrado documentación que se remonta a 1520. Desamortizada en 1798, la ermita y los terrenos que la rodeaban, pasaron a manos privadas, construyendose a finales del Siglo XIX un palacete muy utilizado por la nobleza hasta el incendio del Palacio de La Granaja en 1918, que aún perdura. Es muy posible que la olma de Santa Cecilia fuera plantada , siguiendo la antigua tradición de adosar los árboles sagrados a los templos , al lado de la primitiva ermita hoy desaparecida.

Joaquín María de Castellarnau, uno de los más prestigiosos naturalistas de los montes de La Granja y de Valsaín de todos los tiempos, escribió en 1920 un artículo sobre la olma centenaria de Santa Cecilia, y la retrató en todo su esplendor en una bella fotografía que nos ha llegado casi 100 años después. Al igual que  el de  la olma de la ermita de la Virgen del Valle, el tronco de la olma de Santa Cecilia ha persistido junto a nosotros durante varios decenios como  testigo inerte de aquél esplendor vegetal centenario ya desaparecido.

El ejemplo de las relaciones de las olmas con los  habitantes de los pueblos, debería rescatarse y generalizarse. Solo cuando nuestra sociedad vuelva a mostrar  un amor  profundo a los árboles,  un respeto incondicionado hacia estos seres sentientes, muchos de ellos centenarios , como sucedía con las viejas olmas de los pueblos, solo entonces podremos decir que nuestra sociedad haya empezado a curarse y a sanarse.

14 de agosto de 2011.

Probablemente en los años cincuenta

Olma de Rascafría. Probablemente en los años cincuenta

La olma de Santa Cecilia retratada por Joaquín María de Castellarnau en 1920

El tronco de la olma de Santa Cecilia hace unos diez años

El tronco de la olma de la ermita de Nuestra Sra del Valle. Requijada.

El tronco de la olma desde el pórtico de la ermita de Ntra Señora del Valle. Requijada.

El tronco de la olma de la ermita de Ntra Señora del Valle. Requijada.

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El agua en La Granja de San Ildefonso y Valsain

El agua brota en primavera en todas las fuentes y en todos los arroyos de esta Sierra.

Agua clara, limpia y fría.

La montaña se abre y los cauces recogen este borbotón mágico y puro.

La fuerza de este agua se aprovechaba para mover el molino, hoy derruido,  junto a los viejos robles inmediatamente antes del Parque del Palacio de Valsain. Al agua de  su presa se lanzaban desde el tejado los chicos que pasaban los veranos con sus abuelos en el pueblo. Dejaban sus bicicletas desgastadas sobre el polvo del camino, y tras el baño volvían al pueblo agitando las toallas de playa de colores absurdos mientras caía la tarde sobre todos.

Más abajo en la Presa y  en el Salto del Olvido volvía este agua a recoger su fuerza, y se transformaba en las turbinas del salto , en pura y bruta energía domesticada en forma de electricidad. Electricidad que encendía las bombillas de luz amarillenta y temblorosa de las casas de La Granja en los largos días de invierno, antes de la guerra.

Derribaron también la Casa del Ingeniero sobre el Salto del Olvido. Pudieron tirar sus muros , los tabiques y los techos; pero no pudieron acabar con la vida de cientos de veranos ilusionados alrededor de aquella casa. Vida que aún resuena entre la jara y los restos del viejo campo de tenis abandonado;  vida revestida de camisas blancas y de viejas pamelas guardadas en los imaginarios armarios y en los polvorientos desvanes de la memoria.

Cae el agua por el Chorro Grande con estruendo mientras en la llanura se encienden a lo lejos los reflejos de la tarde en la Catedral de Segovia.  Agua fría sobre los recuerdos vivos escondidos en las piedras y en la sonrisas de jóvenes que despiertan con el agua pulverizada que el viento nos trae a la cara desde la cascada.

Agua a veces remansada en las pozas de Las Calderas a las cuales solo se puede llegar atravesando el calor de la estepa. Calderas frías , rocas calientes. Excursión obligada  en los antiguos agostos y en nuestros sueños.

Fuerza del agua domesticada y dirigida en los jardines. Muros, compuertas y cañerías. Llaves y espuertas, y ,al final, en la Fuente de La Fama, ese gran chorro potente y puro, elevado a más de cincuenta metros, símbolo último de la belleza y de la fuerza del agua que brota en esta tierra.

21 de junio 2011

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Secuoyas Gigantes en La Granja de San Ildefonso

Las secuyas gigantes (Sequoiadendrum Giganteum) solo crecen de forma natural en un lugar de California en los Estados Unidos, denominado, como nuestra sierra de Granada, Sierra Nevada. Un escocés llamado John D Matthew trajo a Europa, en 1853 , semillas de secuoyas gigantes del Parque de las Calaveras, en la Sierra Nevada de California y plantó las primeras secuoyas gigantes en Gran Bretaña.

En la Granja existen bastantes secuyas gigantes. Las más famosas son las que se encuentran delante de la Colegiata del Palacio, el Rey y la Reina, pero en el interior del Jardín al menos hay otras cuatro en el parterre de Andrómeda, dos delante de la caja de música y al menos otra en el jardín privado del Príncipe delante de la caja de música. Fuera de los Jardines del Palacio hay otras dos en el Club de Tiro y al menos otras tres o cuatro en el jardín de la casona del Paseo del Pocilllo.

Se dice que las primeras secuoyas gigantes en la Granja fueron plantadas en 1877 por el Jardinero Mayor de Aranjuez Antoine Testard, pero lo cierto es que Breñosa y Castellarnau en su Guía del Real Sitio publicada en 1884, describe las secuoyas del Paterre de Andrómeda, como de aspecto majestuoso. Lo que podría hacer pensar en una plantación en la Granja más cercana a la traida a Europa de las semillas en 1853. Berzosa y Castellarnau las dan la denominación británica de Wellingtonianas (Wellingtonia Gigantea) .

Los jardineros que plantaron las secuoyas , lo hicieron poniendo cerca de ellas, otros árboles gigantescos nobles y singulares , los Cedros del Líbano. Hay un Cedro del Líbano acompañando a las secuoyas en los jardines enfrente de la Colegiata, otros dos en el Parterre de Andrómeda y creo que otro en Jardín del Príncipe delante de la casa de música.

Si la mejor de la secuoyas de la Granja es sin duda la denominada el Rey delante de la Colegiata, el más espectacular de los Cedros del Libano , y mi árbol favorito en toda La Granja, es el cedro que se encuentra a la derecha , mirando hacia el mar, en el Paterre de Andrómeda, precisamente entre dos secuoyas gigantes.

Se dice que las secuoyas gigantes son los seres vivos más grandes que existen actualmente sobre la tierra. Las secuoyas y los cedros gigantescos de La Granja captan esa energía única de la salida del Valle de Valsaín, una energía de la que se percataron los Trastamaras, los Austrias y los Borbones cuando hicieron construir aquí sus pabellones de caza y sus palacios, y la devuelven suavemente a los que se acercan a su tronco y se dejan envolver por sus ramas de gigantes. Quizás en esta energía única que ellas captan y devuelven a los que las aman, radica el secreto de su tamaño.

Estas secuoyas siguen permanciendo incansables en su sitio, con otro ritmo del tiempo y de la vida, captando esa energía única del valle y transmitiendonosla. Acercaros a ellas una tarde de verano y abrazar sus trocos. Quizás podreís sentir esta energía única dentro de vosotros y quizás, tal vez, emepezareis también a quererlas.

El Rey

Parterre de Andrómeda

La secuya gigante del jardín del Príncipe

El troco de la secuoya gigante del jardín del Príncipe

8 de junio de 2011

Las sequoyas gigantes de los Jardines de La Granja antes de que empezaran a crecer (1860)

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El piorno en flor en los montes de Valsain (Segovia)

Una de las explosiones más hermosas en las montañas de Guadarrama cunado se acerca el fin de la primavera es la floración de los piornales. Si la aparición de los narcisos amarillos en algunos lugares  muy específicos muestra discretamente el inicio de la primavera en la ladera norte del Guadarrama, las flores amarillas del piorno brotando contra el verde del pinar y sobre el gris del granito en las partes altas de la Sierra señalan el inicio del tramo  final de la primavera.

Las flores amarillas del piorno empiezan a aparecer en las partes bajas del pinar, y van lentamente subiendo hasta llegar a la parte alta de las montañas , donde los pinos han ya desaparecido, y los matorrales de las diversas especies de estas leguminosas establecen su reinado.  Un reinado  asentado sobre su resistencia al viento y a las bajas temperaturas del invierno, a la nieve y al hielo  que puede cubrirlos durante meses. Las partes altas de la Sierra en estos días  se tiñen del fuerte amarillo de las flores del piorno. Esta inmensa capa amarilla es perceptible desde muchos kilómetros, y sustituyen al blanco de la nieve del invierno. Sustituyen al  blanco  de esta “Sierra gris y blanca” que D Antonio Machado “Veía en sus atardeceres madrileños en el azul pintada”, y que siempre le volvía a sosprender en el camino de su  tren hacia Segovia.

El piornal forma un ecosistema único en la parte alta de la Sierra, adaptado  a los cambios intensos de temperatura entre el verano y el invierno, una expresión única de la capacidad de adaptación de la vida a las situaciones extremas y que gusta de hacer esta demostración explosiva  de su belleza en estos primeros días de junio.

Piorno en el Pinar de Valsaín

4 de junio de 2011

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La curación por las manos en la medicina tibetana

Los médicos occidentales utilizamos las manos  con fines diagnósticos .  Palpamos  el  abdomen del paciente , su cuello y otras partes de su cuerpo  buscando alteraciones orgánicas,  comprobando la temperatura, la humedad de la piel y otros datos. Al  tocar al paciente se establece una comunicación  con él , una comunicación que puede tener propiedades curativas. Pero son pocos los médicos occidentales que realmente  creen en las propiedades curativas del contacto de sus manos con el paciente y  probablemente menos  los que le utilizan.

El uso del Reiki , curación por las manos , por la medicina alternativa ha empezado a tener un cierto auge en los últimos años , por lo que algunos  pacientes y parte del público en general ha vuelto a mostrar su interés en las propiedades curativas y sanadoras de las  manos del médico cuando tocan al paciente.

Hay una gran simbología y una tradición muy antigua alrededor de las propiedades curativas de las manos.

La curación por las manos en la tradición cristiana está muy ligada a la posesión de poderes sobrenaturales. Los Evangelios nos relatan como  Jesucristo  mostraba muchas veces  su poder sobrenatural a través de la curación de los enfermos con la imposición de manos.

Escribe San Lucas que “Puesto el sol , todos cuantos tenían enfermos de cualquier enfermedad los llevaban a Él, y Él, imponiendo a cada uno las manos, los curaba”

Dice más tarde que “Había allí una mujer  que tenía un espíritu de enfermedad hacía dieciocho años, y estaba encorvada y no podía en modo alguno enderezarse… Le impuso las manos y al instante se enderezó y glorificaba a Dios”.

Este poder curativo lo transmitió Jesús a los Apóstoles. Escribe  San Mateo que “Jesús, llamando a sus doce discípulos, les dio poder  sobre los espíritus impuros para arrojarlos y para curar toda enfermedad y toda dolencia”.

Algunos Santos cristianos , como Francisco de Asis,  tenían también unas enormes propiedades curativas y sanadoras que a veces ejercían a traves de las manos. En su “Vida Primera ” , Celano relata como Francisco de Asís cura a un niño, rezando primero e imponiendole las manos después.

La tradición budista otorga también a Buda propiedades sanadoras a través de la imposición de manos.  Cuando Buda cura a su primo Devadata con la imposición de manos, se inicia una tradición de sanación con las manos  que ha llegado a nuestros días fundamentalmente a través de la tradición de los lamas sanadores  tibetanos. Este poder de sanación solo puede ejercerse si se acompaña de un profundo sentimiento de compasión hacia los demás seres. Los budistas saben que la compasión tiene un enorme poder de sanación, tanto para el que la experimenta como al que se aplica.

El Lama  Gangchen me inició en Albagnano, con una enorme generosidad,  en una impresionante ceremonia , en la practica de la sanación con las manos.  Al poner en contacto sus manos de sanador con las mias de médico occidental, me  transmitió un poder que  él había a su vez adquirido de sus maestros tibetanos. Esta trasmisión que se había realizado a través de muchas  generaciones  de sanadores tenía su origen en el Buda  Shakyamuni. El Lama Gangchen  transmitía este poder desde hace años a todos aquellos que a través de la compasión hacia todos los seres sintientes querían utilizar sus manos para curar a otros seres de forma altruista.

Yo ya había notado en mis años de práctica médica , que solo tomando el pulso arterial  en la muñeca de los pacientes  estos se sentían aliviados. Que cuando palpaba con mis manos un abdomen doloroso,  muchas veces el dolor mejoraba y que cuando tocaba la frente de un paciente febril y agitado para investigar la temperatura y humedad de su piel,  este se calmaba. Pero nunca había sido consciente,  hasta ese momento en que yo apoyé las palmas de mis manos contra las plamas de las manos del Lama Gangchen,  de esta capacidad curativa.

Si la propia presencia del médico tiene capacidad de aliviar al paciente,  al tocarle con nuestras manos esta acción curativa se multiplica.  Esta acción terapeútica  inespecífica del propio médico, se considera  por muchos como una parte de lo que se  llama hoy efecto placebo . Los  que hemos trabajado en investigación clínica de fármacos sabemos de lo intenso que puede llegar a ser el efecto de un comprimido inerte  en un paciente cuando es administrado por un médico.

Esta acción  del placebo sabemos hoy que se se ejerce activando zonas muy  específicas del cerebro  del paciente y que   puede objetivarse a través de pruebas de resonancia magnética funcional.  Del mismo modo que se ha estudiado el efecto del placebo con estas técnicas , hoy sería posible también  estudiar los efectos sobre la actividad funcional cerebral de la imposición de manos sobre el paciente,cuando esta se realiza con intensa compasión. Después de tantos siglos de aplicarse , tenemos ya métodos científicos para estudiar  cuales son los efectos en el pacinte de este fenómeno y es posible que alguien  haya empezado a hacerlo.

El lama Gangchen, tras su iniciación,  me dió un diploma en Albagnano , en el que a modo de sello , están estampadas sus manos en tinta roja. Junto a mis títulos oficiales de licenciado y doctor en medicina , de  especialista en medicina interna, este diploma tiene para mí un significado muy especial.   Si todos los primeros encierran y me hacen recordar la generosidad de todos aquellos que fueron mis profesores y maestros,  de quellos que me enseñaron la medicina científica, el diploma del Lama significa para mí la iniciación en una tradición sanadora ancestral  y también  el inicio de una transforamción personal hacia el camino de la compasión. Un valor que en ningún modo  debe de ser incomompatible con la práctica de la medicina científica.

A pesar de la generosidad de Lama tengo un cierto miedo de utilizar mis manos para curar, miedo a poder desatar , si no las utilizo de forma apropiada, consecuencias insospechadas colaterales   en las otras personas y en mi mismo. Pero algunas veces , con personas muy cercanas, rompo este miedo y lo hago. Tomo antes refugio en el Buda, en el Dharma y en la Shanga.

Larga vida al Lama Gangchen.

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