Las excursiones de los naturalistas a San Ildefonso en el Siglo XIX: (III) Laureano Perez Arcas (1824-1894)

Perez Arcas es el tercer componente de la saga de naturalistas españoles que iniciandose en Juan Mieg y Mariano de Paz Graells,  a principios del Siglo XIX llega hasta el inicio de la Guerra Civil de mano de Ignacio Bolivar y Urrutia, su más brillante discípulo.

Perez Arcas llega a Madrid muy joven para estudiar Derecho en la entonces Universidad Central, y empieza a frecuentar los ambientes naturalistas de Madrid, fundamentalmente el Museo de Historia Natural, en donde comienza a trabajar con Paz Graells en las colecciones del museo y en las excursiones alrededor de Madrid. Pronto se vuelve colaborador inseparable de Graells , que le nombre Profesor Ayudante de Zoología del Museo. Muy joven, con 22 años, gana de forma interina la Cátedra de Zoología de la Universidad de Madrid, que se le adjudica de forma permanente pocos años después tras terminar la licenciatura y el doctorado de Ciencias y finalizar también la carrera de Derecho, que nunca ejerció.

Pérez Arcas junto con su maestro Paz Graells se relaciona desde muy joven con Juan Mieg. Este les aprecia por su dedicación y entusiasmo, pero al mismo tiempo es muy crítico con algunas de sus posturas, como su afán de protagonismo intentando ligar siempre sus nombres a los nuevos insectos, incluso a aquellos que les envían otros naturalistas españoles. Mieg es quien les pone en contacto con León Dufour y con otros naturalistas europeos.

Escribió unos “Elementos de Zoología” que fue texto en las universidades españolas e hispanoamericanas.

Perez Arcas empezó a reunirse en su casa con otros naturalistas madrileños para discutir e intercambiar sus hallazgos y observaciones, y a partir de este núcleo inicial, se desarrolló la Sociedad Española de Historia Natural.

Leonardo Perez Arcas comparte con Paz Graells y con Mieg, su relación con gran número de naturalistas europeos, muchos de los cuales vendrán a España para enriquecer sus colecciones. Paz Graells y Perez Arcas les acompañarán a menudo en estas excursiones.

En las Actas de la Sociedad Española de Historia Natural se recogen los detalles de una excursión de Pérez Arcas a Navacerrada efectuada a finales de junio de 1877 y en la que le acompañan, entre otros, Bolívar.

El itinerario que siguen Pérez Arcas y sus discípulos, es muy similar al que describe Mariano de Paz Graells y al que después seguirán también Ignacio Bolívar y sus discípulos.

Salen de Madrid el 22 de junio a las ocho de la mañana y llegan a Villalba a las diez. En Villalba se dividen en dos grupos: uno de cinco personas que sube andando hasta el puerto de Navacerrada y otro de tres que lo hacen en diligencia. Pérez Arcas hace un resumen de todos los insectos que cazan los cinco que hacen el trayecto a pie. Los que han subido en diligencia, tras un breve descanso, exploran los ventisqueros de las Guadarramillas, y hacen numerosos hallazgos que también narra Pérez Arcas de forma concienzuda. Esperan hasta al anochecer entre los pinos buscando un insecto específico que no encuentran y a las diez de la noche entran exhaustos en la fonda de Navacerrada.

La fonda de Navacerrada es  entonces una fonda de arrieros y de carretero y es siempre ” “  descrita por los naturalistas del XIX, como un lugar desagradable con escaso alimento, e inundado de insectos, que persiguen a los propios perseguidores de insectos.

Al día siguiente los excursionistas vuelven a subir al puerto y bajan por el pinar de Valsain hasta el puente de los mosquitos. Cuando cae la tarde vuelven a subir directos por el pinar hasta la fonda, donde cenan.

No queriendo repetir las calamidades de la noche anterior, en la fonda,  a las doce de la noche bajan andando los más jóvenes hasta Villalba.

Describe Pérez Arcas en cada parte la excursión los insectos que van hallando así como los que están buscando pero que no encuentran. Los han visto en excursiones de años anteriores, pero por alguna razón, ellos hablan de una noche de Luna, no los encuentran. Castellarnau hace referencia a Perez Arcas como uno de los naturalistas a los que acompañan en sus excursiones por La Granja, todo ello denota que este naturalista y sus discípulos andaban a menudo por estos parajes a la caza de nuevos insectos.

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Las excursiones de los naturalistas a San Ildefonso en el Siglo XIX (II): Mariano de Paz Graells (1809-1898)

Mariano de Paz Graells, es sin duda, el naturalista español más influyente del Siglo XIX. Comparte con Miegs una visión romántica y en cierto modo espiritual de la naturaleza. Graells aprendió sin duda muchas cosas de Juan Mieg sobre entomología, botánica y ornitología.

Paz Graells vive en El Escorial y convierte a esta localidad en el centro de sus excursiones por El Guadarrama

En el Archivo Humbolt en Berlín, está digitalizado un interesante documento de Paz Graells dirigido al botánico  británico Philip Barker Webb que titula “Itinerario que puede seguir Mr Webb en su excursión por el Guadarrama “ y que es un resumen de las rutas y lugares que debía seguir Paz Graells y sus discípulos en sus excursiones científicas por la Sierra, con una descripción de las hierbas más notables que Webb podía encontrar en cada uno de estos lugares.

Esta es la transcripción  del manuscrito  de Graells:

Itinerario que puede seguir Mr Webb en su excursión a la sierra de Guadarrama.

En El Escorial, aunque ya todo esta muy seco deben hacerse tres  paseos, uno a La Herrería y a la colina en donde esta la silla de Felipe II, otro a las praderas y estanques de la granjilla, y por fin otro a Pinares Llanos  y Cuelgamuros: esta herborización  mínimo necesita un día entero, ir a caballo hasta la pradera de S Juan o las Canales.

Marchando desde El Escorial a La Granja, la herborización empieza inmediatamente después de de pasado el puente de el pueblo llamado Guadarrama. Aquí se entra en un hermoso valle en el que hay dos pueblos, el uno Los Molinos y el otro Cercedilla. La gran carretera pasa por la derecha de estos pueblos y sube hacia el puerto de Navacerrada que está a la altura de 6650 pies sobre el nivel del mar. El primer día puede ocuparse bien herborizando a la derecha e izquierda en las praderas y colinas de la derecha de la carretera hasta llegar a la Venta de Navacerrada ya pasado el portazgo a 4683 pies de elevación sobre el nivel del mar. Esta es la región del Cistus Laurifolius así como Cist.Landaniferus se encuentra formando el fondo de la vegetación en la región sub-montana junto con el  Sarotamnus scoparius.

Al otro día debe seguirse  la ascensión  hasta lo alto del puerto atravesando la región del Pinus silvestris y Genista purgaus V. Se  encontrará en el mismo puerto en cuyo paso, al lado mismo de la carretera y a la derecha abunda en su tiempo la Armeria caespitosa, Ranunculus carpetanus, Quenopodium bonus hervicus, Arabis stenocarpa et Boryi, Senetium tournefotii. Gagea polimorpha etc etc.

La bajada del puerto por el sitio llamado la siete-revueltas siguiendo siempre la carretera real , es uno de los puntos más a propósito para herborizar sin salir casi del camino a derecha e izquierda. Llamo en este sitio la atención de Mr Webb hacia  los líquenes y musgos que abundan. El paisaje es delicioso y hasta llegar al Real Sitio de San Ildefonso, o sea La Granja, siempre se pasa por entre pinares inmensos.

En La Granja Mr Webb encontrará buena posada en casa de La Vizcaina, y al fondista (V hace cuentas) puede hablarle  de los señores que estuvieron por junio cogiendo mariposas por orden del gobierno para el Museo de Historia Natural de Madrid; con esto solo se acordará de mí cuyo nombre no conoce y puede pedirle Mr Webb que le acompañe alas praderas donde nos llevó  cerca de  El  Chorro y en donde se encuentra abundante el  Adenocarpus hispanicus y muchas otras plantas curiosas quizás ya pasadas del todo. Si Mr Webbb quiere subir a las lagunejas buitreras de Peñalara debe pedir al fondista que le busque  para guía a Enrique, joven ágil y muy practico en el terreno que nos condujo perfectamente hasta lo más elevado de la montaña  desde donde se ve el Valle del Paular, sitio en el que tanto herborizó el  botánico Palau*. La subida a Peñalara es una herborización de un día y por la noche se baja a dormir a La Granja para ir al otro día por la mañana a Segovia. Desde esta ciudad puede irse directamente a encontrar la carretera que pasa por el León de Castilla y bajar por el puerto de Guadarrama al pueblo del mismo nombre para venir directamente a Madrid.

En El Escorial, La Granja y Segovia hay buenas posadas: En la venta de Navacerrada no es muy buena por lo que hace la cama pero la comida suele ser buena. Mr Webb puede recordar al fondista y mujeres de la casa los señores que el pasado año y este verano pasaron por dicha fonda recogiendo escarabajos y mariposas. En Guadarrama son malas las posadas y si fuese posible desde Segovia  deviera volverse al Escorial , y si no hay medio de pasar de Guadarrama , debe irse a parar a la posada donde paran las diligencias.

 En El Escorial Mr Webb deberá visitar el Monasterio o Convento y el Palacio  y Casita de abajo y si mi guarda no está ocupado en su destino y puede acompañarle en las herborizaciones dichas será el mejor guia que podría encontrarse, de lo contrario debe pedirle que le busque uno bien práctico.

En La Granja también deben visitarse los jardines que son buenos, sobre todo las fuentes que es una imitación de Versalles.

En Segovia el Alcazar es lo principal que hay que ver.

 * Si Mr Webb quiere ir un día al Paular puede tomar un caballo y un guía (Enrique) y atravesar el puerto del Reventón, volviendo la misma tarde a La Granja o al otro día por la mañana. Desde La Granja al Paular  solo hay tres Leguas.

 El escrito de Graells está sin fechar , pero por los biógrafos de Webbs, sabemos que este hizo una visita a Madrid en 1850, y que realizó este trayecto por el Guadarrama  entre el 7 y el 14 de octubre de este año y que subió hasta la cima de Peñalara. No podemos detenernos aquí en la personalidad del botánico Webb y su importancia en la España del Siglo XIX.

El escrito de Graells  denota un profundo  conocimiento de parte de la Sierra de Guadarrama, de sus caminos,  de sus fondas, de sus guias y de su flora y su fauna. Nos confirma que en 1849 él y sus colaboradores realizan excursiones desde la fonda de Navacerrada para recoger mariposas y escarabajos, y desde La Granja para cazar  mariposas para el Museo de Historia Natural. También da pistas importantes a Webb sobre la flora  en los lugares que le recomienda y muestra un profundo conocimiento de las mismas.

¿Como habrá cambiado la flora que describe Graells en esta parte del Guadarrama en estos últimos ciento sesenta y tres años?

 

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Las excursiones de los naturalistas a San Ildefonso en el Siglo XIX (I) : Juan Mieg (1780-1859).

Es habitual asignar el origen del movimiento excursionista en el Guadarrama a la Institución Libre de Enseñanza. Pero cuando Giner con los alumnos y otros profesores de la Institución hacen su primera gran excursión  al Guadarrama , los naturalistas españoles y de otras nacionalidades, llevaban pateandose  el Guadarrama durante más de sesenta años en busca de especímenes . De hecho parece ser que  Giner se apoyó en los mapas  de los naturalistas  para esta primera excursión.

En otro lugar de este blog, hemos hablado de las excursiones por San Ildefonso de D Ignacio Bolívar. Los  datos existentes señalan que Bolívar probablemente aprendió las importancia de las excursiones por El Guadarrama  de  su maestro Laureano Pérez Arcas, quien a su vez las pudo aprender   de Mariano de Paz Graells,  y estos dos últimos  a su vez,  tal vez de Juan Mieg.

 San Ildefonso fue un lugar  importante en los itinerarios de estos naturalistas que pronto se percataron de  la   riqueza y variedad de su fauna y de su flora.

Juan Mieg, es el primero que empieza a acudir en el Siglo XIX a San Ildefonso como naturalista.  Mieg es un  suizo que viene a España de la mano de Fernando VII para enseñar a sus hijos los fundamentos de la física, la química y de las ciencias naturales. Trabajó en el Museo de Historia Natural y divulgó muchos aspectos de la fisica, la quimica, la entomologia y las preparaciones. Fue un excelente dibujante y pintor. Era un gran aficionado a la entomología, y a su muerte tenía una colección de insectos con más de 4000 especímenes que fue comprada por Graells  en 1859 para el Museo de Historia Natural. En esta colección Bolívar, todavía en 1873, encontró una especie no descrita de  ortópteros .

 Mieg trae también  a España su entusiasmo por el excursionismo científico,  y en junio de 1819 pide permiso al monarca para observar aves y recolectar insectos y plantas en San Ildefonso. De la correspondencia entre Mieg y el naturalista francés León Dufour, que en parte desvelaron Fraga y Acha, sabemos que Mieg conocía bien los parajes de San Ildefonso. En una carta fechada en 1849, le escribe Miegs:

  “Acababa de hacer una pequeña excursión a S. Ildefonso (…) no me atrevi esta vez a escalar solo ni siquiera a adentrarme en el bosque de abetos negros y a menudo impenetrables (…), me dije al mirar estas cimas, a menudo coronadas de nubes, la estación está demasiado avanzada para esperar encontrar allí arriba algo que valga la pena de escalar (…). Es en estas alturas elevadas que antiguamente yo cazaba (…) Fue en estos jardines de San Ildefonso donde pasé antiguamente semanas y meses (…)  desde comienzos de junio cuando las colinas adornadas aún por magníficas  Asfodelas ofrecían todo el lujo de una vegetación alpina entrecortada de roquedos espantosos y rocas graníticas, fue en esos jardines y en aquellas montañas en las que antes, antiguamente yo recogí la mayor parte de los dípteros diurnos…

 San Ildefonso fue el lugar de mucho de los hallazgos de Meigs, que comparte con otros naturalistas de  fuera de España, fundamentalmente con Dufour.

 Dentro de España,  Mieg tiene una relación científica estrecha con Paz Graells y su entonces  joven discípulo Pérez Arcas a los que a menudo ofrece indicaciones y  pistas de gran valor y a los que sin duda transmitió la importancia de las excursiones o “Cabrerias”, como él las llamaba, por El Guadarrama.

Una de estas pistas,  quizás la más valiosa, que les ofreció fue la observación de los restos de una mariposa Saturnia en San Ildefonso .

 Este hallazgo obsesionó a  Graells  , y le llevó  a descubrir , tras perseguirla durante muchos  años por la Sierra del Guadarrama, una nueva especie, la Graellsia Isabelae, cuya belleza conmovió a los naturalistas europeos de entonces y que fue pronto considerada como la más bella de las mariposas europeas.

Mieg es sin duda, el primer naturalista del Siglo XIX que se da cuenta de la importancia de San Ildefonso para el estudio de la historia natural y esta importancia se transmitirá durante más de cien años,  a través de Paz Graells y  Perez Arcas, a Ignacio Bolivar hasta la Guerra Civil.

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El agua en La Granja de San Ildefonso. Marzo de 2013

Este mes de marzo ha sido mucho más lluvioso que ningún otro año. Las nubes, el viento, la lluvia, la nieve, las cascadas y los rios, nos señalan que a pesar de todas nuestras agresiones, la tierra sigue aún viva. Nuestra tierra, tan cercana, aún late.

He querido captar algunas imágenes del agua en San Ildefonso e incluirlas en este blog,  dejarlas artifciosamente vivas, lejanas a la realidad que vivimos, pero en el fondo tan irreales como la realidad misma.

Las nubes en la mañana, desde cerca de la Atalaya. Dando un respiro a la espera de la nueva lluvia:

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El agua saltando en el Chorro Grande y el Chorro Chico en la distancia:

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El agua llegando por  el rio  Valsain al  viejo puente:

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Deslizandose con fuerza por el rio hasta llegar al puente nuevo del camino de pesquerías:

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El agua pasa el puente

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Y se acerca hacia las antiguas pasarelas

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El agua sumerje y pasa las viejas  pasarelas

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El embalse es incpaz de retener el torrente de agua que le llega del rio Valsaín y del rio Cambrones y salta con fuerza más allá del embalse para seguir ya como  el Eresma por los cortados hacia Palazuelos y Segovia.

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El agua tiene la fuerza de siempre, e incluso con los rayos del Sol , las gotas que se desprenden de la caida, siguen formando el Arco Iris.

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Los científicos naturalistas en La Granja de San Ildefonso en el último cuarto del Siglo XIX

La belleza de los parajes de la Sierra de Guadarrama en San Ildefonso, su fauna y su flora, fueron objeto de la atención de muchos e ilustres naturalistas a lo largo de todo el Siglo XIX, pero es en el último cuarto de este siglo cuando se concentran en este municipio un grupo importante de ellos, algunos discípulos directos de Giner de los Rios, y pertenecientes al primer núcleo institucionista.

Destacan en este grupo: José Macpherson, uno de los primeros geólogos del Guadarrama; Francisco Quiroga, geólogo discípulo del anterior y precozmente fallecido, y Augusto Arcimis, el primer Director del Instituto Metereologico Nacional. Macpherson y Arcimis son discípulos directos de Giner y miembros, desde su fundación, junto con Francisco Quiroga, de la Institución Libre de Enseñanza.

A ellos se unen los dos primeros ingenieros de montes del Pinar de Valsain: Joaquín María de Castellarnau y Rafael Breñosa.

Todos ellos tenían casa en La Granja.

Castellarnau recuerda en sus memorias, la presencia esporádica en La Granja de otros naturalistas a los que acompañan en sus excursiones científicas por la Sierra: Laureano Pérez Arcas, maestro de Ignacio Bolívar; Francisco de Paula Martínez y Sáez, profesor de vertebrados; Serafín de Uhagon; Eduardo Bosca y otros que no llega a citar. Todos ellos forman parte del núcleo inicial de la Sociedad Española de Historia Natural. Castellarnau hace también especial mención al ingeniero de montes, botánico y entomólogo Máximo Laguna, con quien subió por primera vez a Peñalara, y con quien trabajaría después en la ” Comisión de la Flora Forestal”.

Macpherson, Quiroga, Breñosa y Castellarnau comparten también la utilización del microscopio óptico en sus investigaciones . Macpherson, Quiroga y Breñosa lo aplican al estudio de las rocas, mientras que Castellarnau lo hace a la investigación de las estructura de las maderas. Castellarnau llegara a escribir con los años un tratado sobre las bases físicas teóricas de la microscopia óptica y a petición de Bolívar, dictara un curso sobre esta materia en el Museo de Ciencias Naturales.

Castellarnau será con los años vocal de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) que Bolívar presidirá a la muerte de Cajal. También será Presidente Honorario de la Sociedad Española de Historia Natural. Breñosa , por su parte, publicara un trabajo sobre la luz polarizada en los Anales de la Real Academia de Ciencias, de la que el y Castellarnau eran corresponsales.

Los Anales de la Sociedad Española de Historia Natural sera la revista donde este grupo de naturalistas comunicara gran parte de sus observaciones que muy a menudo hacen referencia al Real Sitio de San Ildefonso.

En 1877 Castellarnau dará a la imprenta su “Estudio ornitológico del Real Sitio de San Ildefonso y de sus alrededores” , al que da un moderno enfoque y que en gran parte sigue aún vigente.

Bolívar recogerá en estos mismos Anales en 1878 su “Estudio sobre los ortopteros de España y Portugal” en donde incluye las especies observadas en San Ildefonso por el y por otros entomólogos españoles y extranjeros que acuden a La Granja a recolectar insectos, muchos de ellos no conocidos hasta entonces.

Eduardo Bosca publicara en 1881 sus “Correcciones y adiciones al catálogo de reptiles y anfibios de España, Portugal e Islas Baleares” al que Breñosa y Castellarnau hacen sus propias adiciones desde San Ildefonso.

Finalmente, en lo que se refiere a la fauna, el vallisoletano Aurelio Vázquez Figueroa dará a la prensa en 1894 su “Catálogo de los lepidopteros recogidos en los alrededores de Madrid y San Ildefonso”.

En el campo de la geología, Macpherson publica en 1879 su trabajo titulado “Breve noticia acerca de la especial estructura de la Peninsula Iberica” en dónde hace una descripción de la disposición del terreno entre Segovia y Peñalara. En 1880 le tocará el turno a su estudio titulado “De las relaciones entre las rocas graníticas y porfiricas ” en dónde incluye varios ejemplos observados en San Ildefonso. En 1893 hablara sobre “Los fenómenos glaciares en San Ildefonso” trabajando en sus observaciones entre el “Chorro Grande” y el “Chorro Chico” en esta localidad.

Curiosamente , el Ingeniero de montes Rafael Breñosa, sin duda influido por Macpherson y por Quiroga, publica en 1884 un estudio sobre los caracteres microscópico de algunas rocas del lugar: “Las porfiritas y microdioritas de San Ildefonso” . Macpherson, a su vez, poco antes de su muerte, acaecida en 1902 en su casa de San Ildefonso, dará a luz un “Ensayo de Historia Evolutiva de la Península Ibérica “.

En otra entrada de este blog hemos hablado de una estancia en San Ildefonso de José de Castillejo , el secretario de la JAE, en 1915, en la que coincide con Cajal, entonces su Presidente. Castillejo, refiriéndose a Arcimis, escribe entonces que La Granja es uno de los “Santuarios ” de la Institución al que convendría regresar.

Los datos existentes señalan la existencia en La Granja a finales del XIX de un pequeño núcleo de naturalistas, muchos de ellos ligados a la Institucion Libre de Enseñanza, que puedieran tal vez considerarse como una pequeña avanzadilla del desarrollo posterior de las ciencias naturales en el primer tercio del Siglo XX, que tiene lugar alrededor de la Institución y de la JAE. Indican también el excepcional valor de la fauna y los caracteres geológicos del Real Sitio, de la que este núcleo inicial de naturalistas pronto se percataron.

Augusto Arcimís

Augusto Arcimís

José MacPherson

José Mac Pherson

Francisco Quiroga

Francisco Quiroga

Joaquin María de Castellarnau

Joaquin María de Castellarnau

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El Mantra del Buda Sakiamuni

El mantra del Buda Sakiamuni es para el Lama Gangchen uno de los más poderosos mantras sanadores, que él ha enseñado con generosidad a todos , y que puede ser practicado tanto por los budistas y por los no budistas.

El mantra del Gurú Buda Sakiamuni es el siguiente:

OM MUNI MUNI MAHA MUNI SAKYAMUNYE SOHA

OM  simboliza la unión con el absoluto.

MUNI es la renuncia, el deseo de abandonar el sufrimiento del samsara y de alcanzar la paz permanente.

MUNI es el gran despertar del corazón que desea completar la autosanación, y llegar a ser un sanador supremo, un Bodhichitta.

MAHA MUNI es la mente tocando la realidad  manifiesta de que nada existe de forma independiente

SHAKYAMUNYE  es el  camino rápido para llegar a ser un Bodhichitta. La vía tántrica del Vajrayana del diamante o del  más puro cristal para alcanzar la iluminación lo más pronto posible.

SOHA es dedicar nuestra energía para la autosanación y la de todos los seres.

Yo he utilizado muchas veces este mantra: cuando siento la angustia llegar sin saber porqué; cuando tengo que enfrentarme a una situación conflictiva con otros; cuando me sube a las mejillas el calor de la ira y del  enfado; cuando un dolor me preocupa; cuando siento la agresión de alguien; cuando en una situación angustiosa no sé por donde seguir; cuando el camino se me nubla y no sé por donde continuar; cuando contemplo el sufrimiento de los otros….

Apuntar el mantra en un papel, guardarlo en el cajón del despacho, en la cartera, en la agenda, en un bolsillo y comenzar a practicarlo. Todos podreis obtener sus beneficios.

sakyamuni- Mantra

       oṃ     mu      ni      mu    ni      ma     hā     mu     ni      śā      kya     mu    ni      svā    hā

oṃ     muni            muni          mahāmuni                     śākyamuni                     svāhā

Diamond

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El Duque de Saint Simón en Valsain y en La Granja de San Ildefonso ( 1722)

Louis de Rouvryo, Duque de Saint Simon (1675-1755), es  considerado como uno de los grandes escritores franceses. Sus memorias, editadas  entre 1879 y 1928 por A. de Boislisle, ocupan más de cuarenta volumenes, tuvieron gran influencia en los escritores franceses de principios del Siglo XX.

El Duque de Saint Simon

El Duque de Saint Simon

El duque de Saint Simon, al que no hay que confundir con el otro Conde de Saint Simon, pariente suyo y fundador del saintsimonismo, era un escritor obsesivo que anotaba en sus papeles, todo lo que iba viviendo cerca de la corte de Luis XIV,  y a su muerte,  en la  del regente de Francia, el Duque de Orleans.

Manuscrito autógrafo de las memorias del Duque de Sain Simon

Manuscrito autógrafo de las memorias del Duque de Sain Simon

Durante 1721 y 1722 el duque de Sain Simon permanece en España , como embajador , y en al menos dos tomos de sus memorias, hace una detallada descripción de la corte y de la nobleza española en tiempos de FelipeV.

En el mes de marzo de 1722 Saint Simon hace un viaje a Valsain y a La Granja para alertar al Rey de una conspiración que se está fraguando en Madrid. En esta época los reyes se albergan todavía en el Palacio de Valsaín y el palacio y los jardines de La Granja están en construcción.

Saint Simon describe el camino por el puerto de la Fuenfría hasta Valsaín. Nunca había visto, escribe,  un camino tan bello. Del Palacio de Valsain  solo quedan unos pequeños restos. El jardín lo describe como mediocre. En algunas de las habitaciones de  los restos del palacio vive el Duque del Arco. Aquí esperan a los reyes que están en La Granja. El Rey les recibe con una cierta frialdad en sus habitaciones, la Reina está más amable.

Al día siguiente hacen una excursión a Segovia.

Por la tarde van a La Granja. El emplazamento del nuevo palacio  no le gusta a Saint Simon, pero el esfuerzo para levantar las terrazas del jardín y el contraste con las montañas nevadas le fascinan. Señala la abundancia excepcional de agua en el lugar y la dificultad de trabajar en el jardín pues todo el descansa sobre la roca dura. Pronostica la dificultad que tendrán los árboles recien plantados de vivir muchos años sobre ese suelo de roca.

Los reyes vuelven desde San Ildefonso al Buen Retiro por el Puerto de la Fuenfría y Saint Simón se queda horrorizado de ver pasar la gran carroza real  por los caminos  agrestes y complicados del puerto.

Hay una tradución de las memorias de Saint Simon que hacen referencia a España,  pero la versión disponible en Google, no muestra las páginas que hacen referencia a Valsaín y a La Granja, que a partir de este momento empieza ya a llamarse San Ildefonso. Las memorias originales en frances pueden encontrase en versión electrónica en la Biblioteca Nacional de Francia.

 

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Otra excusión entomológica de D Ignacio Bolivar y Urrutia a La Granja de San Ildefonso (agosto de 1888).

En otra entrade de este Blog recordamos algunas de las excursiones de científicas de D Ignacio Bolivar a La Granja de San Ildefonso. En las Actas de la Sociedad Española de Historia Natural 1888 (página 63), existe una comunicación de otra excursión de Bolivar a La Granja el siete de agosto de 1888 y que fue leida por otro naturalista, Gomez Carrasco. El relato se titula “Excursión a San Ildefonso por Peñalara” .

Salen de Madrid en tren a las siete y cinco de la mañana, Gomez Carrasco, Bolivar, Cazurro, Mazarredo y Prado y llegan a Cercedilla a las nueve y veintitres. Cojen la carretera de Villalba a La Granja, comen en una caseta de peones camineros y llegan a la venta de Navacerada a las dos menos cuarto. Recogen veitiun especies que enumeran en la comunicación.

Tras un descanso, Mazarredo y Prado siguen camino directo hacia La Granja bajando el puerto por las siete revueltas, mientras Bolivar , Cazurro y Gomez Carrasco empiezan a caminar hacia la Laguna de Peñalara. LLegan al Puerto del Paular a las cinco y media de la tarde. Entre los puertos de Navacerrada y El Paular recogen otras veintidos especies, gran número de ellas descritas por Graels y el propio Bolivar.

Descasan y cenan en el puerto de El Paular, y como ven imposible llegar a La Granja desde El Paular pasando primero por las lagunas de Peñalara y la de Pájaros, deciden ir a buscar a un pastor para que les deje una choza para pasar la noche. A las siete de la tarde, encuentran a un pastor llamado Felix Martín , que les ofrece su choza. El pastor les guía, y las siete y media llegan a la laguna de Peñalara. Hacen un pequeño descanso y el pastor les recomienda seguir hacia otra majada más cercana de la laguna de Los Pájaros. Llegan a esta majada a las ocho y media de la noche tras haber andado treinta y cuatro kilómetros desde Cercedilla.

Pasan la noche debajo de unos pinos, pues no había choza, y otro pastor llamado Cristobal y su hermano , encienden un fuego para calentarse durante la noche. Pasan no muy buena noche, por la dureza del suelo, y a las cinco de la mañana están de nuevo en camino, tras tomar un poco de leche. Guiados por el hermano del pastor Cristobal, llegan a la laguna de Pájaros a las seis y media. Antes han visto otras pequeñas lagunas entre las que destaca una de mayor tamaño llamada Lagunata. Descansan en Pájaros y recogen otras diez especies entre ellas la salamandra maculosa en la laguna.

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Desde la laguna bajan a La Granja por el pinar, recojiendo otras veinticuatro especies. Llegan a la esquina del jardín entrando por la puerta del pueblo. Almuerzan en el Café de las Columnas con Mazarredo, Prado y Gila, que habían llegado a La Granja la noche anterior, y por la tarde vuelven en tren desde Segovia a Madrid, a donde llegan a las diez y veinte del día ocho de agosto.

Cartografía actual

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Castañas en los jardines de La Granja

En los jardines de La Granja existen todavía algunos viejos castaños que cuando llega el otoño dan unos frutos pequeños y dulces. Estos castaños, si se les compara con los castaños de indias, tan abundantes en el jardín, son bastante raros.

Algunos niños, acompañados de sus padres urbanitas, que acuden al jardín los fines de semana de otoño, recogen gran cantidad de los frutos de los castaños de indias, confundiendolos con la castaña común. Ignoran que esta otra castaña, la castaña loca, no es comestible y cuando la muerden, sienten el amargor de su carne que contrasta con el sabor único y dulce de la castaña común escupiendola rápidamente con cara de desagrado. En el mejor de los casos, las castañas que los niños suelen guardar en sus bolsillos, vuelven entonces raudas al suelo, pero en otras ocasiones, dependiendo del humor que en el niño produce esta sorpresa, pueden ser lanzadas con rencor contra sus complacientes progenitores, o contra el hermano pequeño, quien desgraciadamente suele ser el receptor último de las amarguras del mayor. Andan perdidos a castañazos.

Algunos otros niños, vacían de carne las castañas locas, y las pinchan en un palo. Remedan las pipas de tabaco de los mayores y con cara sería y de circunstancias, juegan a fumar tabaco, mientras introducen el palo en la boca al tiempo que con la mano derecha recogen la cazoleta, imitando el gesto meditabundo de algún abuelo.

En mi infancia solíamos ver a un loco que gritaba solo por las calles de Madrid, y que se había vuelto así por comer muchas castañas locas, las del sabor amargo, que nosotros evitábamos con pánico.

Los frutos que nacen en los jardines de La Granja son siempre frutos pequeños, pero de sabor intenso y concentrado: las cerezas o guindas, rojas y de jugo delicioso en la primavera tarda; las manzanas acidas en el verano y estas castañas dulces del otoño. Todas son muy pequeñas. Parece que los frutales hubieran utilizado ya toda su energía para sobrevivir el intenso frío de los inviernos, y que cuando llega la primavera apenas les quedase fuerza para gastarla produciendo frutos grandes, que en estas sierras ásperas y duras, siempre pueden parecer un derroche.

En ese monstruoso Madrid Gallardoniano, por donde alguna vez aun paseo, todavía siguen apareciendo con el otoño, en las plazas y en las glorietas, las castañeras con sus casetas y sus hornos de carbón. Entre el asfalto y el hormigón , entre los humos del gasoleo, los túneles, y las paranoicas torres , el olor de las castañas asadas, nos recuerda el paso de las estaciones. Estas castañas asadas callejeras no sólo nos traen el sabor del otoño, y el olor de otros tiempos, sino que también nos dan el calor perdido cuando empieza a caer la noche en los inviernos. Queremos a las castañeras madrileñas, pero nos es aún dificil perdonar ese número variable, a veces excesivo, de castañas podridas que irremediablemente introducen, a modo de peaje, en sus cucuruchos ásperos de papel de periódico, en donde encuentran su digno purgatorio las noticias absurdas del verano.

En los libros de Plinio o de Dioscórides, apenas se dedican unas líneas a las castañas. Pero el segoviano Andrés Lagunas, en sus comentarios al Dioscórides, citando a Galeno, nos dice que “[Las castañas ] dan al cuerpo más nutrimiento que ningún otro fruto salvaje” y ” Que crecen la mayor parte en lugares montuosos y ásperos, donde se coje muy poco pan, de donde se conoce la providencia de la natura, que la falta de un fruto, quiso recompensar con otro dando a los cuerpos robustos y montesinos, mantenimiento grueso y propio de su complexión”. Al contrario de otros frutos secos con los que los anglosajones suelen agruparlas ( nueces , avellanas , almendras…) , las castañas contienen fundamentalmente agua (50%) y almidón (42%), y antiguamente se hacía con ellas , cuando estaban secas, una harina que sustituía a la harina del trigo en épocas de penuria.

Los franceses inventaron, parece ser que a finales del Siglo XVII, el “Marrón glacé”, las castañas glaseadas que nos endulzan estos días frios de la Navidad y Fin de Año y que también, aunque de forma más lejana nos mantienen unidos a la tierra y al bosque.

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La infanta Beatriz de Sajonia-Coburgo Gotha y la reina Victoria Eugenia en la Granja de San Ildefonso ( y III): 1912-1915

Enlace a la primera parte de esta serie .

Enlace a la segunda parte de esta serie.

En junio de 1912, después del primer destierro en Suiza, tras casi cinco años de ausencia,  Beatriz de Sajonia y la Reina Victoria Eugenia vuelven a La Granja en el Tren Real. A lo largo de los años 1912 a 1915, los infantes y sus hijos pasarán con los reyes el mes de junio y parte del mes de julio en el Palacio de La Granja.

En el mes de julio,  después de su estancia en  La Granja, los infantes viajan hacia Coburgo para pasar el resto del verano. En 1915, por motivo de  la Guerra Mundial, después de La Granja, en vez de ir a Coburgo acuden con los reyes a Santander y después  a San Sebastian.

La vida en La Granja, en los veranos de aquellos años, transcurre tranquila y placentera para los infantes. A Bee le gusta montar a caballo con la Reina y D Alfonso juega partidos de polo por la tarde con el Rey.

Durante el verano de 1913, Bee va por la noche a “El Laberinto” en los jardines, con los dos primos Alfonsos, y allí se pierden llegando muy tarde a palacio.

En el verano de 1914 , los reyes suben al puerto de Navacerrada en automovil a esperar  a los infantes. Pasean durante aquellos días por el pinar de Valsaín y Ena y Bee  descubren la diversión de pescar truchas en los arroyos y en “El Mar”.

A inicios de diciembre de 1914 las dos parejas van a cazar faisanes y ciervos a Riofrio.

En el verano de 1915 vuelven a recuperar la placentera rutina en contacto con la naturaleza. Ena y Bee pasan el día juntas, dela mañana a la noche. Por lamañana montan a caballo, pasean a pie y  pescan en los riachuelos. Por la tarde acuden a los partidos de polo o a “El Tiro”, y por la noche, al teatro o al cine en palacio. Rara vez, al baile.

A finales del mes de noviembre de 1915, coincidiendo con una temporada de caza en Riofrio, todo empieza  a cambiar. Se inicia una  intriga contra las dos amigas, al parecer promovida por el Marqués de Viana. Se dice que en el curso de una cena  las damas dejaron la mesa y bailaron el vals con jóvenes “poco distingidos”, que ellas habían elegido como parejas y los habían sentado después a su lado . Se empieza a juzgar la influencia de Beatriz como nociva para la reina.

En el verano de 1916 , los infantes ya no van a La Granja y el 20 de julio de 1916 son bruscamente expulsados de España con destino a Suiza.

Se esgrimen distintas posibles causas para esta expulsión repentina: influencia nociva sobre la Reina de Bee, protesta de los aliados por la postura germanófila de la infanta Beatriz y su marido y  maniobras del Marqués de Viana y del embajador en París, Quiñones de León contra la infanta.

La causa última de la expulsión parece ser la locura pasional del Rey por la infanta Beatriz que no fue correspondida. Ana de Sagrera cita a Indalecio Prieto, que afirmaba que circulaban por el Congreso de los Diputados en aquél entonces,unas  cartas ardorosas de Alfonso XIII a la mujer de un pariente suyo, que sin duda era la infanta.

“Era tanto el fuego de sus requerimientos “, escribe Prieto, “que incluso invocaba a La Patria, el resultado del desdén sería perjudicial para España porque su abrasadora pasión si no era correspondida, le impediría atender a graves problemas nacionales”

Sagrera cita también a de La Cierva, que hablaba de “Una borracosa escena final que  tuvo lugar en el Campo del Moro y en la que el acoso regio fue interrumpido por la súbita presencia de D Alfonso de Orleans, quien naturalmente defendió con energía a su esposa”.

Los infantes y sus hijos pasan otros ocho años de duro destierro en Suiza en donde aparecen dificultades económicas y la salud de Bee se resiente. En 1924 se les permite pasar el verano en la casa familiar de Sanlucar de Barrameda y en 1926 vuelven definitivamente a España. D Alfonso se hace cargo  de la dirección de aeródromo de Getafe. All llegar la República, a pesar de todo, Alfonso de Orleans acompaña al Rey en su viaje al exilio, y la infanta Beatriz a la Infanta Isabel, ya muy enferma, hasta París.  Durante la Guerra Civil los infantes y sus hijos apoyan al bando nacional. Su  hijo mayor Alonso, muere en una acción de guerra volando en un caza por Extremadura.

Al terminar la Guerra Civil van a  vivir al Palacio de Sanlucar. En 1945 el infante es relevado de todos sus cargos militares  y confinado en Sanlucar, tras ser nombrado por D Juan de Borbón su representante en España.

Desconocidos para el resto de los españoles , salvo por el pueblo de Sanlucar, donde los dos fueron muy queridos, la infanta Beatriz muere en 1966  y el infante D Alfonso nueve años después.

Bautizo real en el Palacio de La Granja. Bee : tercera por la izquierda. Ali: tercero por la derecha. Foto Goñi. Archivo digital de Castilla-La Mancha

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