Violetas en la tierra y en el cielo de la Granja de San Ildefonso

Casi coincidiendo con la salida de los narcisos, aparecen en la sierra, también  a los inicios del mes de marzo,  las pequeñas  violetas. Pero a diferencia de los narcisos, cuya vida es muy fugaz, apenas un mes hasta el siguiente año, las violetas perduran bajo los árboles hasta bien entrado el mes de agosto.

Cuando se guardan entre el calor de las manos, las violetas emiten un perfume concentrado e intenso, que a través del olfato producen un fuerte impacto en nuestro cerebro. El nervio olfatorio es un nervio muy primitivo, muy cercano a nuestro cerebro antiguo, y los estímulos que viajan por él , tienen un efecto intenso en nosotros. El perfume de las violetas, tienen esta misteriosa acción sobre nosotros, que asociamos a mujeres antiguas y a belleza.     Se puede saborear también las violetas y colocadas en nuestra boca, nos percatamos  de  su gusto ancestral, al tiempo que sentimos en nuestro olfato su intenso perfume. La sensación es similar a la del vino añejo, cuyo sabor se siente no solo a través de las terminaciones del gusto, sino fundamentalmente por el olfato.

Pero hay también otras flores  más grandes de color violeta que brotan en esta época  en los jardines y que al igual que las pequeñas violetas , permanecen hasta  el verano, pero que no tienen olor , y que a diferencia de las pequeñas violetas son tóxicas: las flores de la vinca major o hierba doncella

Un gran hematólogo francés ya fallecido,  Jean Bernard, cuenta como los campesinos canadienses utilizaban una infusión de flores de vinca , no exactamente de vinca  major  si no de la vinca rosae,  para tratar la diabetes. Cuando se administraron  los extractos de la vinca  a animales a los que se les había inducido una diabetes experimental, los científicos observaron que no tenía ninguna acción sobre la diabetes, pero que sin embargo provocaban un descenso muy llamativo de los glóbulos blancos. Estos extractos fueron el origen de una familia de fármacos, los alacaloides de vinca que durante años han sido utilizados para el tratamiento de las leucemias y otros tumores malignos.

Uno puede preguntarse de donde extraen estas flores sus  poderes: el perfume intenso de las pequeñas violetas, las capacidades curativas contra las leucemias y tumores de los derivados de la vinca.  Es difícil saberlo, fruto del azar dirían algunos. Pero si uno mira algunos de los atardeceres en  estos meses de  marzo y abril, cuando el campo apenas empieza a despertar, uno puede percatarse de un azul intenso que vira a violeta en el cielo del  crepúsculo.

Aunque no tengo ninguna base científica en la que asentarme,  mi sentimiento me dice que las violetas y las flores de la vinca nacen y  extraen sus colores y sus propiedades del poder mágico y ancestral de  estos cielos incendiados del crepúsculo al inicio de la primavera

Uno de los últimos narcisos sobre las nuevas violetas

Violeta

Flores de la Vinca

Violetas en el cielo de la tarde

13 de abril 2011

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